Los gobiernos de Ecuador y Estados Unidos culminaron el proceso de negociación de un acuerdo comercial de carácter recíproco, con el que se pretende reconfigurar el esquema arancelario que ha marcado la relación bilateral durante el último año.
El anuncio fue realizado por el Representante de Comercio de Estados Unidos, Jamieson Greer, quien informó mediante un comunicado oficial que ambas delegaciones alcanzaron un entendimiento y que la suscripción formal del instrumento se prevé para las próximas semanas. Aunque no se difundieron detalles técnicos sobre su alcance, el funcionario sostuvo que el convenio abrirá una “nueva plataforma” para dinamizar el comercio y la inversión entre ambos países.
El acuerdo surge tras la aplicación de aranceles a productos ecuatorianos durante la administración del presidente Donald Trump. Las tasas comenzaron en abril con un 10 % y escalaron hasta el 15 % en agosto. En noviembre pasado, algunas exportaciones emblemáticas del país andino —entre ellas el banano y el cacao— quedaron exentas de esos gravámenes, en el marco de un entendimiento preliminar.
Desde Quito, el presidente Daniel Noboa defendió el resultado de las conversaciones y subrayó que el eje central de la negociación ha sido la generación de oportunidades para los sectores productivos ecuatorianos. En un mensaje difundido en redes sociales, el mandatario afirmó que la política comercial de su gobierno busca ampliar las opciones de crecimiento para quienes trabajan y emprenden.
El acuerdo marco alcanzado en noviembre ya contemplaba compromisos por parte de Ecuador para reducir o suprimir aranceles en sectores considerados estratégicos para Washington, como maquinaria, insumos médicos, tecnologías de la información y la comunicación, productos químicos, motores de vehículos y determinados bienes agrícolas.













