La figura del expresidente español José Luis Rodríguez Zapatero ha transitado por una metamorfosis tan inquietante como difícil de digerir para la democracia española. De ser el presidente que prometía la “ampliación de derechos”, ha pasado a convertirse en el abogado defensor —a ratos sutil, a ratos descarado— de una de las dictaduras más atroces del hemisferio occidental. Hoy, su intento por rehabilitar una imagen pública que se deshace entre sospechas de lucro y complicidad parece, más que una estrategia política, un ejercicio de cinismo.
El mediador que solo habla por una parte
La narrativa oficial de Zapatero se aferra al concepto de “mediación”. Sin embargo, para la oposición venezolana y una parte creciente de la opinión pública en España, esa palabra es un eufemismo de colaboracionismo. No se media cuando el resultado de cada gestión terminaba oxigenando a Nicolás Maduro justo cuando el régimen está contra las cuerdas.
Las acusaciones no son nuevas, pero han cobrado una virulencia inusitada. Medios como OKDIARIO y diversas plataformas de investigación han puesto el foco en lo que muchos consideran el “pago” por estos servicios: una supuesta red de intereses económicos y enriquecimiento a la sombra del Palacio de Miraflores. Aunque el expresidente lo niega, el rastro de su influencia en negocios opacos y su silencio ante las torturas del SEBIN hablan más alto que sus comunicados.
El dardo de Ayuso: “Un daño irreparable”
La política madrileña no ha sido ajena a este desplome de credibilidad. Isabel Díaz Ayuso ha sido, quizás, la voz más contundente al señalar el papel de Zapatero. Para la presidenta de la Comunidad de Madrid, Zapatero no es un observador neutral, sino un agente que trabaja activamente para trasladar el modelo de erosión institucional chavista a suelo español. Sus conceptos han sido demoledores: lo acusa de estar “manchado” por un régimen que expulsa a millones de ciudadanos y de actuar por intereses que nada tienen que ver con los derechos humanos.
“Nadie cree ya en la equidistancia de un hombre que se abraza a quienes mantienen a presos políticos mientras pretende darnos lecciones de democracia en España”, resuena en los pasillos de la Puerta del Sol.
Un vacío de credibilidad
El problema central para Zapatero es que la calle ya no le compra el relato. El contraste es insoportable: mientras él intenta “blanquear” su papel como hombre de Estado y pacificador, las actas electorales en Venezuela —esas que el régimen se niega a mostrar— gritan fraude.
¿Cómo puede un expresidente español avalar, por acción u omisión, el robo de una soberanía popular? La respuesta que sugieren sus críticos es la más cínica de todas: el dinero. La sospecha de que Zapatero se ha enriquecido de la mano de Maduro ha pasado de ser un rumor de pasillo a una acusación frontal en los medios, socavando cualquier intento de “limpieza” de imagen que intente emprender desde Madrid.
Conclusión Zapatero puede seguir recorriendo platós y foros internacionales, pero el estigma del chavismo es una mancha que no sale con retórica. En un momento donde la transparencia es la única moneda de cambio válida, su cercanía con la tiranía venezolana lo ha dejado en un lugar del que pocos regresan: el de la irrelevancia moral.
Lorent Saleh califica a Zapatero como «operador de la tiranía» y denuncia amenazas contra su familia mientras era torturado
El activista venezolano y Premio Sájarov, Lorent Saleh, ha roto el silencio sobre el papel del expresidente español José Luis Rodríguez Zapatero en la crisis de Venezuela, calificándolo directamente como un «operador de la tiranía» de Nicolás Maduro. En una contundente entrevista concedida a OKDIARIO, Saleh desmantela la imagen de mediador humanitario del político español y revela episodios de coacción contra su entorno familiar.
Denuncias de amenazas en “La Tumba”
Saleh, quien pasó cuatro años recluido en los centros de tortura del SEBIN —incluyendo el sótano de aislamiento conocido como “La Tumba”—, relató cómo Zapatero habría intentado silenciar las críticas internacionales contra el régimen utilizando su situación personal.
“Él es un operador de la tiranía en Venezuela. Cuando yo estaba preso, encerrado en La Tumba, mi mamá salía a poner las denuncias de lo que me hacían ahí y él la presionó y la amenazó, diciéndole que si ella seguía denunciando, nunca me iban a sacar”, afirmó Saleh.
Desmentido sobre su liberación
Uno de los puntos más críticos de la nota es el desmentido de la participación de Zapatero en la excarcelación de Saleh en 2018. El activista asegura que, al ser trasladado a España, consultó directamente con el presidente Pedro Sánchez sobre quién había gestionado su salida.
Según el testimonio de Saleh, la respuesta de Sánchez fue tajante: «Absolutamente, no», negando que Zapatero tuviera algo que ver con su llegada a Madrid. Saleh sostiene que su liberación no fue un gesto humanitario, sino un destierro forzoso provocado por la presión del Parlamento Europeo y organismos internacionales.
Un papel “desafortunado”
El ganador del Premio Sájarov 2017 describió el rol de Zapatero en el país caribeño como «desafortunado», acusándolo de actuar más en beneficio de sus propios intereses y de la estabilidad del régimen que de la libertad de los presos políticos. Saleh insiste en que el exmandatario español utiliza la figura de la mediación para “lavar la cara” a un sistema que comete crímenes de lesa humanidad.
Sobre Lorent Saleh
Lorent Saleh es un destacado activista por los derechos humanos y líder estudiantil venezolano. En 2014 fue entregado por el gobierno colombiano a las autoridades venezolanas, pasando años de detención arbitraria y tortura blanca. Su caso se convirtió en un símbolo de la represión en Venezuela, lo que le valió el reconocimiento del Parlamento Europeo.













