Hungría e Irlanda anuncian su voto en contra del acuerdo comercial entre la UE y el Mercosur

Ambos países se suman a Francia Polonia e Italia en el rechazo al pacto mientras agricultores europeos intensifican las protestas y Bruselas admite que aún existen cuestiones pendientes

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Los gobiernos de Hungría e Irlanda anunciaron este jueves, 8 de enero de 2026, que votarán en contra del acuerdo comercial entre la Unión Europea y el Mercosur durante la sesión prevista para el viernes, reforzando así el bloque de países críticos con el pacto negociado con Argentina, Brasil, Uruguay y Paraguay. La decisión se produce en un contexto de creciente presión política y social, marcado por protestas de agricultores en varios Estados miembros y por el reconocimiento de la Comisión Europea de que aún existen “cuestiones abiertas”.

El viceprimer ministro irlandés, Simon Harris, fue el encargado de comunicar oficialmente la posición de Dublín. “Nuestra postura siempre ha sido clara: no apoyamos el acuerdo en la forma en que fue presentado”, afirmó en un comunicado, confirmando que Irlanda votará en contra de su adopción. Esta posición se alinea con las expresadas previamente por Francia y Polonia, países que han manifestado su preocupación por el impacto del acuerdo en el sector agrícola europeo.

Una postura similar adoptó Hungría. El ministro de Asuntos Exteriores, Péter Szijjártó, denunció que el acuerdo “abriría Europa a las importaciones ilimitadas de productos agrícolas sudamericanos, a expensas del sustento de los agricultores húngaros”. En un mensaje publicado en la red social X, el canciller acusó a la Comisión Europea de “ignorar una vez más” los intereses del sector agrícola nacional y confirmó que su Gobierno se opondrá formalmente al pacto.

En paralelo, agricultores de Francia, Grecia y Alemania protagonizaron este jueves nuevas protestas contra el acuerdo, desplegando tractores en autopistas y vías principales para visibilizar su rechazo. Los manifestantes temen que la entrada masiva de productos agrícolas procedentes de Sudamérica genere una competencia desleal y presione a la baja los precios en el mercado europeo.

Pese a la creciente oposición, el Consejo de la Unión Europea podría adoptar el acuerdo este viernes, tras más de dos décadas de negociaciones iniciadas en 1999. De prosperar la votación, la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, estaría en condiciones de firmar formalmente el tratado el próximo lunes, en un escenario marcado por divisiones internas y una fuerte contestación social.