Humorista Delcy Rodríguez insta a la unidad patriótica frente a quienes se subordinan a potencias extranjeras mientras ella acata órdenes de Trump

«Ya basta de clases políticas que se entregan a las órdenes de Washington», sentenció Delcy, mientras discretamente se ajustaba un pin de Make Venezuela Great Again que le enviaron por valija diplomática esa misma mañana

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Interpretación gráfica de Luis Rondán para ICN Diario

Por Alcor Noque.-

En un despliegue de coherencia que solo la física cuántica podría explicar, la presidenta encargada de Venezuela, Delcy Rodríguez, ofreció su Mensaje Anual a la Nación 2026. Con una mano sobre la Constitución y la otra sosteniendo un teléfono con el prefijo +1 de la Florida, Rodríguez exigió «sacudirse el yugo extranjero» mientras esperaba que el tono de llamada de Donald Trump terminara de sonar.

«Soberanía sí, pero en inglés se entiende mejor»

Durante su alocución, Delcy fustigó a quienes «se arrastran ante el norte», haciendo una pausa de cinco minutos para verificar si el último tuit del Despacho Oval le daba permiso de continuar con el siguiente párrafo del discurso.

«Ya basta de clases políticas que se entregan a las órdenes de Washington», sentenció Delcy, mientras discretamente se ajustaba un pin de Make Venezuela Great Again que le enviaron por valija diplomática esa misma mañana.

Las perlas del discurso

Entre los momentos más destacados de su llamado a la «unidad patriótica», se encuentran:

  • El detector de subordinados: Delcy anunció la creación de un sistema infrarrojo para detectar políticos que miren mucho hacia el norte, exceptuando, por supuesto, cuando ella mira al norte para recibir el manual de estilo de la Casa Blanca.

  • Independencia selectiva: Aclaró que la “independencia” es un concepto elástico: «Somos totalmente independientes de cualquier potencia que no nos diga exactamente qué hacer cada martes a las 8:00 AM».

  • Dignidad y Honor: Afirmó que defenderá el honor nacional, siempre y cuando el Departamento de Estado no publique un comunicado diciendo que el honor está en rebaja.

Reacciones en los pasillos

Analistas políticos sugieren que la estrategia de Delcy es revolucionaria. «Es el primer caso de soberanía por delegación», explicó un experto en semiótica. «Ella nos pide que no nos entreguemos a Washington para que no haya cola, porque ella ya pidió el primer turno y no quiere que le quiten el puesto en la oficina de enlaces».

Al cierre del evento, la presidenta encargada se retiró rápidamente del Parlamento, alegando que debía atender una «emergencia de integridad territorial», que resultó ser un Zoom con el equipo de campaña de Trump para decidir el color de las nuevas cortinas de Miraflores.

CARTAS AL DIRECTOR

Asunto: ¿Soberanía o Wi-Fi compartido?

Señor Director:

Escribo estas líneas todavía conmovido tras escuchar el Mensaje Anual de nuestra Presidenta Encargada, Delcy Rodríguez. Me puse de pie en la sala de mi casa cuando habló de defender la “dignidad y el honor”, tanto así que casi tumbo la antena de Starlink que tengo amarrada con alambre de púas al techo para poder ver la cadena nacional sin interferencias de la CIA.

Lo que no termino de entender, y quizás usted me pueda iluminar, es la logística de esta nueva “Unidad Patriótica”. Delcy dice que no debemos subordinarnos a potencias extranjeras, y lo dice con una autoridad tan grande que juraría que el acento de Palm Beach se le está pegando. ¡Eso es eficiencia! Ella no solo nos defiende de Washington, sino que se ha infiltrado tanto en las órdenes de Trump que ya no sabemos si el presupuesto nacional se va a calcular en Bolívares, en Dólares o en “Likes” de la cuenta de Truth Social.

Me parece una genialidad táctica. Para que los gringos no nos invadan, Delcy ha decidido que es mejor que ellos ya estén aquí, pero en su cabeza. Es como una “invasión homeopática”: te metes un poquito de Trump en el desayuno para que el imperialismo no te pegue tan fuerte por la tarde.

Mi única duda es: si ahora todos tenemos que ser “patriotas subordinados”, ¿a quién le entrego mi soberanía personal? ¿Tengo que esperar a que me llegue un correo de Mar-a-Lago con las instrucciones para lavar los platos, o puedo seguir usando mi libre albedrío hasta que Delcy termine de traducir el próximo decreto?

Atentamente,

Anacleto Pérez Ciudadano que ya no sabe si el himno nacional ahora termina con un “Yes, sir”.