ASUNCIÓN, PARAGUAY – En una jornada que marcará un antes y un después en el comercio global, el Mercosur y la Unión Europea (UE) firmaron finalmente este sábado 17 de enero de 2026 el tan esperado Acuerdo de Asociación. Tras más de 25 años de complejas negociaciones, el pacto da vida a una de las zonas de libre comercio más grandes del planeta, integrando a más de 700 millones de consumidores.
Sin embargo, el hito histórico se vio empañado por la ausencia del presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva. A pesar de haber sido uno de los principales impulsores del tratado durante el último año, el mandatario brasileño optó por no viajar a la capital paraguaya, una decisión que en los círculos diplomáticos ha sido calificada de “caprichosa” y un desplante a sus pares regionales.
Los protagonistas de la firma
La ceremonia, celebrada en la sede del Banco Central del Paraguay, contó con la presencia de las máximas autoridades europeas y los líderes del bloque regional que decidieron dar el paso al frente:
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Santiago Peña: Presidente de Paraguay y anfitrión de la cita bajo la presidencia pro témpore del bloque.
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Javier Milei: Presidente de Argentina, quien destacó el acuerdo como una “decisión estratégica” para la apertura económica de su país.
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Yamandú Orsi: Presidente de Uruguay, en una de sus primeras grandes actuaciones internacionales tras asumir el cargo.
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Ursula von der Leyen: Presidenta de la Comisión Europea, quien calificó la jornada como una victoria frente al proteccionismo.
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António Costa: Presidente del Consejo Europeo.
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También asistieron en calidad de invitados y observadores el presidente de Bolivia, Rodrigo Paz, y el mandatario de Panamá, José Raúl Mulino, reforzando la expansión del bloque sudamericano.
El vacío brasileño y el papelón de Lula
Mientras que el canciller de Brasil, Mauro Vieira, fue el encargado de estampar la firma en representación del gigante sudamericano, el vacío dejado por Lula generó tensiones evidentes. Fuentes oficiales de Brasilia intentaron justificar la inasistencia alegando que la invitación a los mandatarios fue enviada a “última hora” y que la agenda de Lula no permitió el ajuste.
No obstante, analistas sugieren que su ausencia responde a la incomodidad de compartir escenario y foto oficial con el argentino Javier Milei, con quien mantiene una relación sumamente gélida. Este gesto ha sido interpretado por sectores de la oposición y diplomáticos regionales como una priorización de las diferencias ideológicas personales por encima de un momento de trascendencia histórica para el desarrollo del Mercosur.











