El gobierno de Ecuador aplicará a partir de febrero un arancel del 30% a las importaciones procedentes de Colombia, en una decisión que combina presión comercial y mensaje político frente a la crisis de seguridad en la frontera compartida entre ambos países.
El anuncio fue realizado el miércoles por el presidente Daniel Noboa desde Davos, donde participa en el Foro Económico Mundial. Según explicó, la medida responde a la falta de cooperación efectiva de Colombia en la lucha contra el narcotráfico y la minería ilegal en los más de 600 kilómetros de frontera que unen a ambas naciones, desde el Pacífico hasta la Amazonía.
“Nuestros militares siguen enfrentando a grupos criminales atados al narcotráfico en la frontera sin cooperación alguna”, escribió Noboa en la red social X. El mandatario subrayó que el arancel se mantendrá “hasta que exista un compromiso real para enfrentar juntos el narcotráfico y la minería ilegal”.
La frontera ecuatoriano-colombiana es una de las más sensibles de la región, con presencia de guerrillas, organizaciones dedicadas al tráfico de drogas y armas, y redes de minería ilegal. Ecuador se ha convertido en un corredor estratégico del narcotráfico: por su territorio transita cerca del 70% de la cocaína que sale de Colombia y Perú hacia Estados Unidos, Europa y Oceanía.
El presidente también justificó la medida por razones económicas. Ecuador mantiene, según sus cifras, un déficit comercial superior a los 1.000 millones de dólares anuales con Colombia. En 2024, las exportaciones ecuatorianas alcanzaron unos 850 millones de dólares, mientras que las importaciones superaron los 2.100 millones, de acuerdo con el Banco Central.
Desde Bogotá, la reacción fue cautelosa. El ministro de Defensa colombiano, Pedro Sánchez, sostuvo que ambos países mantienen una “estrecha e histórica cooperación” contra el narcotráfico y defendió la articulación permanente entre fuerzas de seguridad. Sin embargo, hasta el momento el gobierno de Gustavo Petro no ha anunciado medidas de represalia.













