Por Diego Borges – Especial para ICN Diario.-
Creo que a todos nos ha pasado alguna vez. Creo que todos nos hemos sentido mucho más creativos cuando estamos en tiempo de ocio, como el que se concentra en estos tiempos de fin de año y comienzo del nuevo. Creo que, quienes tenemos la enorme oportunidad de disfrutar de unas vacaciones, hemos sentido que nuestras mentes, una vez sosegadas, una vez que logran hacer el desprendimiento de la vorágine del día a día de nuestros trabajos, ocupaciones y estudios, logra conectarse de una manera diferente con su entorno natural y social y en ese período produce un tipo diferente de pensamientos, que en algunos casos se agota en sí mismo, y en otras ocasiones trasciende y se vuelve algo más: conversación, intercambio, creación, idea, arte… en fin, es trascendente ese momento de ocio creativo.
NADA NUEVO BAJO EL SOL, que aunque no lo veamos, siempre está
Este tema del que he querido hablarles, no es nuevo, y su antecedente lo podemos encontrar en la antigua Grecia, pero la palabra misma, surge un par de siglos antes de Cristo, y va a ser Cicerón, precisamente en un “retiro forzado” quien nos hable de este ocio con dignidad (otium cum dignitate). Hoy, somos muchos (cerca del 20% de la población mundial) quienes entre el 20 de diciembre y el 20 de enero tenemos la gracia de retirarnos de nuestra actividad habitual por más o menos días y nos dejamos abrazar por “il dolce far niente” que nos lleva en muchos casos a hacer despertar la creatividad. Una caminata con los pies en la arena, el esfuerzo de subir una montaña, una taza de chocolate frente a la ventana o un vaso de cerveza helada a la sombra reparadora de los árboles, generan, según la latitud en la que nos encontremos, el ambiente perfecto para el ocio creativo.
ME ABURRO, LUEGO EXISTO
En los tiempos actuales, nos preocupa mucho y siempre, que el tiempo sea productivo, y esto nos impide, muchas veces, explorar otros extremos de su uso, mediante la infalible técnica del aburrimiento. Y es aquí donde me quiero detener. En esta habilidad natural que los seres humanos estamos perdiendo. No voy a hablarles de esto sólo, lo haré en compañía de un pensador actual: Andreas Elpidorou. Este filósofo que desarrolla su actividad principalmente en la Universidad de Louisville, nos habla del aburrimiento desde una perspectiva nueva, en la cual lo identifica como un mecanismo, un instrumento de la mente, que nos saca del estancamiento y nos reorienta hacia actividades más valiosas, nuevas o interesantes. ¿Lo recuerdan? ¿Recuerdan cómo solíamos “aburrirnos” en algún momento de las vacaciones de nuestra niñez, cuando no había casi televisión, mucho menos internet, ni celulares? Y, ahora que lo recuerdan: ¿recuerdan también qué pasaba después del aburrimiento? ¡Sí! ¡Eso mismo! Después del aburrimiento solían sobrevenir los momentos más divertidos y memorables de todos los tiempos. Juegos nuevos, personajes, historias, cuentos, descubrimientos, encuentros… todo un mundo que se abría gracias a que habíamos logrado llegar al punto de aburrirnos.
¿EN SERIO: ABURRIRSE?
Sí, tal como lo expresa otro filósofo de nuestro tiempo, el surcoreano Byung-Chul Han, quien contrapone esta idea a la de la hiperproductividad. Sobre todo y expresamente cuando cita a Walter Benjamin, quien “llama al aburrimiento profundo el pájaro de sueño que incuba el huevo de la experiencia.”
Lamentablemente hoy, la habilidad del aburrimiento se viene perdiendo, porque priorizamos la productividad en todo tipo de tiempo, incluso en nuestras vacaciones. Por eso, los invito a aburrirse, como método para despertar la creatividad, y les doy algunos tips para ayudarlos: Parece ser que hay algunas cosas que funcionan mejor que otras, en esto de despertar el ocio creativo. Por ej. suele ser mejor estar acompañado que solo; estar caminando que sin movimiento; estar conectado con la naturaleza, que en un lugar cerrado. Son tres cosas simples de realizar. Basta caminar acompañados en cualquier entorno natural. Tan sencillo como eso. Por eso, si tienen el don de poder caminar, si cuentan en su fortuna con alguien que los acompañe, y si están cerca de un lugar con naturaleza libre de ser recorrida, ¿qué tal si se proponen una aburrida caminata? ¡Quien sabe a dónde viajará tu mente en esa impresionante aventura!
PARA METERSE EN TEMA
No quiero pecar de sintético ad extremum, y por eso les sugiero algunas lecturas para quienes quieran profundizar en el tema. Va aquí mi lista. (¡con ánimo de aburrirles!)
- Byung-Chul Han, La sociedad del cansancio
- Andreas Elpidorou, The anatomy of boredom
- Stuart Brown, The power of play (Ted Talk)
- De Officiis, Cicerón













