Caos en Puerto Madero de Buenos Aires: Buquebus desbordado por la falta de coordinación en plena temporada

El desorden y la inoperancia marcaron la jornada en la terminal fluvial de Buquebus. Pasajeros denunciaron demoras, amontonamientos y un "cuello de botella" que transformó el regreso de las vacaciones en una pesadilla

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Terminal de Buquebus en Puerto Madero - Foto: ICN Diario

BUENOS AIRES – Lo que debería ser un trámite ágil de desembarque en la terminal de Puerto Madero se ha convertido, según reportes recientes, en el escenario de un caos logístico que deja en evidencia las falencias de la empresa Buquebus. En el pico de la temporada alta, la desorganización de la firma liderada por Juan Carlos López Mena volvió a ser el centro de las quejas de cientos de usuarios, según relata el diario Clarín, el importante medio de prensa argentino.

Una espera interminable

La escena se repite cada noche sobre la avenida Antártida Argentina. Mientras las pantallas del hall central anunciaban el arribo de dos buques —uno de Colonia a las 22:00 y otro de Montevideo a las 22:30—, la infraestructura interna de la terminal comenzaba a dar señales de saturación.

El primer servicio llegó con veinte minutos de retraso y a su máxima capacidad. Al abrirse las compuertas, la falta de personal y de una logística de flujo eficiente convirtió la salida en un auténtico “cuello de botella”.

Los puntos críticos del conflicto:

  • Hacinamiento: Cientos de personas con valijas se amontonaron en pasillos estrechos, compartiendo el espacio con familiares que aguardaban en el hall.

  • Retrasos sistemáticos: La demora en el atraque del primer barco generó un efecto dominó que colapsó los controles migratorios y de aduana.

  • Malestar generalizado: El cansancio acumulado de los viajeros derivó en gritos y reclamos ante la mirada de empleados que no lograban dar respuestas claras.

La desidia empresarial

A pesar de ser una vía de conexión fluvial entre Argentina y Uruguay, los usuarios denuncian que la empresa prioriza la venta de pasajes por sobre la calidad del servicio en tierra. “La inoperancia es total; pagamos tarifas elevadas para viajar hacinados y esperar horas para salir de la terminal”, comentaba indignado un pasajero recién llegado de Montevideo.

Este nuevo episodio de desorden pone bajo la lupa la capacidad de Buquebus para gestionar grandes volúmenes de pasajeros en momentos de alta demanda, dejando una imagen de abandono y falta de inversión en una de las puertas de entrada más importantes a la Ciudad de Buenos Aires.