El escándalo diplomático explotó pocas horas atrás entre Paraguay y Brasil luego del pedido de explicaciones del gobierno de Peña al de Lula sobre una operación de inteligencia realizada por la Agencia Brasileña de Inteligencia (Abin) para obtener información a través de un hackeo confidencial de las autoridades paraguayas involucradas en las negociaciones de la central hidroeléctrica de Itaipú, propiedad de ambos países.
Paraguay informó que se ha convocado al embajador de Brasil para solicitar al país vecino «explicaciones detalladas sobre la acción de inteligencia» confirmada y que involucraría el hackeo a altos funcionarios. Desde Asunción se dio a conocer que
Hasta que Brasil brinde las declaraciones correspondientes, también quedan suspendidas las negociaciones por el Anexo C del Tratado de Itaipu, señala el comunicado dado a conocer este martes 1 por los ministros paraguayos Rubén Ramírez, Javier Giménez y Gustavo Villate.
El ciberataque había sido revelado por una investigación del periodista Aguirre Talento del medio brasileño UOL, en un artículo que consignaba cómo la ABIN planeó una operación de espionaje contra servidores oficiales paraguayos para obtener información reservada sobre la postura de Paraguay en las negociaciones sobre las tarifas de la represa hidroeléctrica Itaipú, compartida por ambos países.
Según UOL, la operación de inteligencia habría sido planificada durante el Gobierno de Jair Bolsonaro (2019-2023) pero se ejecutó ya entrado el Gobierno de Lula y con la autorización del actual director de la ABIN, Luiz Fernando Correa y esto genera las mayores suspicacias desde Paraguay.
Desde Brasil, en un comunicado oficial, divulgado este lunes (31), Itamaraty intenta culpabilizar a Bolsonaro asegurando que la iniciativa de seguimiento surgió de la administración anterior, del expresidente Jair Bolsonaro, y fue cesada tan pronto como el nuevo gobierno de Lula tuvo conocimiento de ella.
¿Paraguay puede creer en Lula tras la traición en la OEA dónde no cumplió lo que prometió?
Pero, creer en lo que responde Lula da Silva, es lo que está en juego, ya que el mandatario brasileño no tiene credibilidad tras la mala jugada reciente al cambiar sin anuncio previo el voto prometido al candidato de Paraguay para presidir la Organización de los Estados Americanos (OEA).
El 6 de marzo, a través de un duro comunicado el presidente de Paraguay, Santiago Peña, anunció que retiraba la candidatura de su canciller Rubén Ramírez a la Secretaría General de la Organización de Estados Americanos (OEA), debido a que países que habían comprometido su voto al postulante paraguayo, lo cambiaron de improviso.
“En los últimos días y en forma abrupta e inexplicable el Paraguay fue informado por países amigos de la región, con quienes compartimos un espacio e historia común, que modificaron su compromiso inicial con nuestra país y decidieron no acompañar finalmente la propuesta del Paraguay”, afirmó el presidente Peña.
El mensaje a quienes cambiaron el voto va dirigido claramente a Lula da Silva, presidente de Brasil, y a Yamandú Orsi, flamante mandatario de Uruguay, que se olvidaron del compromiso asumido y cambiaron el voto.
El propio Yamandú Orsi había transmitido al presidente paraguayo Santiago Peña su disposición a mantener ese apoyo cuando concurrió como mandatario electo a la cumbre del Mercosur de diciembre, según informó el diario uruguayo, El Observador.
Según analistas, Paraguay espera explicaciones convincentes de Lula, que ahora busca trasladar en forma poco creíble la responsabilidad del espionaje y hackeo a Bolsonaro, pero muy pocos le creen.













