Por Paco Tilla.-
Primero que nada debo aclarar que el racismo es una acción aberrante que debe ser severamente sancionada en cualquier deporte, pero la ley debe ser pareja para todos, sin importar la nacionalidad de los racistas.
La victimización de los brasileños ya ha entrado en un terreno inaceptable, porque lo que está mal para ellos cuando son agredidos con insultos o gestos raciales, no les permite hacer lo mismo con los rivales y que no reciban una sanción.
Ahora, le tocó el turno al equipo femenino de River Plate de Argentina que enfrentó en Brasil, al Gremio de Porto Alegre.
Según informa la Agencia Brasil, cuatro jugadoras de River Plate detenidas por insultos raciales, durante un partido contra Grêmio el pasado viernes (20) en São Paulo, su arresto fue convertido en preventivo este lunes (23), tras una audiencia de custodia. La justicia brasileña había decidido aplicar prisión preventiva para impedir que las argentinas salieran de Brasil. Las deportistas Candela Díaz, Camila Duarte, Juana Cangaro y Milagros Díaz permanecen presas en el centro penitenciario de la capital de São Paulo (Carandiru).
La detención del viernes (20) se produjo después de una confusión generalizada en el campo, provocada por gestos racistas de la jugadora de River Plate Candela Díaz, después de que Grêmio empatara 1-1 con River Plate, en el minuto 40 del primer tiempo, en el Estadio de Canindé. Videos publicados en redes sociales muestran el momento en el que Candela Díaz aparece imitando a un mono hacia uno de los recogepelotas del partido. Los jugadores del Grêmio reaccionaron ante los gestos del deportista argentino y posteriormente, según un comunicado de repudio del Tricolor de Rio Grande do Sul, también sufrieron insultos racistas.
Si los brasileños Endricks o Deyverson hacen gestos racistas a sus rivales, nadie los detiene o los manda presos
Endrick, pocos días antes de irse a España contratado por el Real Madrid en el partido entre Liverpool de Uruguay y Palmeiras de Brasil disputado en Montevideo por la Copa Libertadores 2024, trató de monos a los rivales uruguayos.
Los brasileños ya ganaban comodamente el cotejo y por goleada y la actitud de Endrick, de ir a festejar su gol al sector donde estaban los hinchas negriazules y los suplentes golpeándose el pecho y adoptando una figura simiesca, era un provocación innecesaria.
Esto generó el enojo de jugadores y aficionados orientales que vieron en el festejo una burla del joven atacante de Palmeiras. No fue preso ni detenido y tampoco intervino ningún juez como hacen en Brasil.

En Argentina, el jugador Deyverson del Atlético Mineiro de Brasil, que al ser sustituido en el partido por la semifinal de la Copa Libertadores contra River Plate de Argentina, provocó a la hinchada rival imitando a un simio, no pasó un solo minuto por un juzgado y salió de Buenos Aires sin ser detenido, por los gestos racistas al público argentino.

Las leyes deben ser parejas para todos y deben aplicarse sanciones, porque la Justicia de Brasil, solo ve lo que hacen los extranjeros pero nunca juzga a los connacionales.