Después de las elecciones del 21 de diciembre, el escenario político en Cataluña no se resolvió. De un lado está el partido Ciudadanos, que está en contra de la independencia de la región y fue el más votado. Por otro lado, los separatistas, que conquistaron mayoría en el parlamento y tendrán el derecho de indicar al nuevo presidente.
Hoy, miembros del partido Ciudadanos solicitan el derecho de ocupar la presidencia del parlamento. Ellos argumentan que fueron los más votados y que conquistaron, solos, 37 de los 135 asientos del parlamento.
Sin embargo, tres partidos separatistas lograron conquistar mayoría y tienen el derecho a indicar al nuevo presidente.
Carles Puigdemont, expresivo de la comunidad autónoma, que fue destituido por el gobierno español tras el intento de independencia, puede ser el indicado para asumir el cargo.
Sin embargo, Puigdemont se refugió en Bruselas el 1 de noviembre y, a pesar de afirmar que volvería a España para asumir el puesto, aún no lo ha hecho. Si vuelve a España debe ser detenido, pues hay vigente en el país una petición de prisión contra él.
El partido Ciudadanos defiende que los separatistas no lograrán formar gobierno por una “cuestión de aritmética” y afirman que lo más democrático sería que el presidente fuera del propio partido.
La segunda opción de los separatistas, al principio, sería Oriol Junqueras, líder del partido Izquierda Republicana de Cataluña. Junqueras está preso preventivamente y aguarda juicio por los crímenes de insurrección y rebelión, entre otros.
El partido de Puigdemont, Junts por Cataluña, anunció una propuesta poco usual: la posesión a distancia. Para ello, sería necesaria una reforma en el reglamento del Parlamento catalán. Sin embargo, esta alternativa no será simple de poner en práctica.
De los 70 asientos conquistados por los separatistas, tres son de candidatos que están presos en España y cinco son de los políticos autoexilados en Bélgica, entre ellos Puigdemont.
La ausencia de esos políticos en las votaciones implicaría mayor dificultad en aprobar cambios en el regimiento.
Además, Puigdemont seguramente contará con una firme oposición del partido Ciudadanos, que ya anunció que no pretende facilitar la gobernabilidad de los separatistas.









