
“Todos los pueblos del mundo que han lidiado por la libertad han exterminado al fin a sus tiranos”
Simón Bolivar
Al colérico Diosdado Cabello, le molesta la democracia y busca someter al Ministerio Público Fiscal a las órdenes de la dictadura chavista que reprime en forma salvaje a la población venezolana.
Este ya tristemente célebre personaje, enfoca ahora sus ataques a la Fiscal General de la República, Luisa Ortega Díaz, quien con dignidad se ha enfrentado al régimen desnudando las mentiras del gobierno y revelando, entre otras acusaciones, que fue un proyectil de gas lacrimógeno – disparado a quemarropa por un efectivo de la GNB- el que mató al joven Juan Pernalete de 20 años, el pasado 26 de abril.
Desesperado porque ya no se pueden ocultar los desmanes de la dictadura de Maduro, Diosdado Cabello, lanza amenazas como parte del terrorismo de Estado del gobierno que busca con la brutal represión someter a sus ciudadanos.
“Desde la Fiscalía promueven la impunidad y debemos aprovechar la Asamblea Nacional Constituyente para voltear patas arriba esos tribunales donde existan fallas con la justicia (…) Hacer una revisión profunda del Ministerio Público para que se acabe la impunidad en el país”, dijo Cabello.
Parece mentira que no reconozca que la impunidad parte del mismo gobierno que él integra.
“La primera acción que les propongo a los constituyentes es voltear esa Fiscalía patas para arriba para que haya justicia y todo aquel que atente en contra de la Constitución sea inhabilitado por lo menos 50 años”, aseveró el inefable personaje.
Si se trata de castigar con 50 años de inhabilitación a quienes violan la Constitución; a Cabello, Maduro y sus secuaces, no les alcanzaría la vida promedio de un ser humano, para pagar tantas violaciones a la Carta Magna de Venezuela.
Los dos personajes, en el colmo de la impunidad, se toman una fotografía reveladora con un mazo en sus manos, como el símbolo con el que golpean al pueblo de Venezuela, mientras detrás, una imagen de Simón Bolivar es utilizada vilmente por los dictadores y termina siendo un agravio al héroe libertador, con el que estos tiranos nada tienen que ver.









