Larrañaga se fortalece

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(Desde Uruguay escribe Karina Caputi).-

Karina Caputi
Mientras todo parece estar convulsionado dentro de la interna blanca, el sanducero parece dormir una serena y confiada siesta, sin premura ni ansiedades.
Aquel hombre, capaz de remontar hasta un 35 por ciento de adhesiones captando casi 765 mil votos en 2004, una de las elecciones más difíciles para uno de los partidos calificados como “tradicionales” por la izquierda uruguaya, se resguarda en la seguridad de su solvencia política y de vez en cuando se despereza mientras en torno a su figura, centrada en los primeros planos de la prensa nacional, se tejen, en una especie de esquizofrenia mediática colectiva por hallar respuestas al silencio, mil y una hipótesis que permitan salir del limbo a los inquietos periodistas confundidos por la primicia que no termina de llegar. Y entonces elucubran, conjeturan, analizan, especulan sobre “pases”, “bajas” del equipo, “líderes alternativos”; y califican a la interna aliancista como una nube de incertidumbre.
Es que a los medios, y especialmente los analistas políticos no conciben mantenerse por fuera de cualquier asunto partidario sin estar un paso adelante de las propias decisiones; y es por esta razón que el líder de Alianza los ha descolocado.
En una jugada casi de tablero, Larrañaga ha logrado ubicar su sector en las portadas, titulares de destaque y, desde su “aparente siesta”, posicionarse como tema del día en forma consecutiva, ocupando decenas de minutos en radio televisión sin siquiera aparecer en escena.
Paralelamente, y en sintonía con esta estrategia, cuando la prensa parece desistir y dirigir la atención hacia otros temas no vinculantes con los aparentemente indómitos “Larrañaguistas”, aparece una supuesta “oveja descarriada”o un “rebelde en solitario” y una vez más es Alianza Nacional quien se instala nuevamente en el epicentro de las noticias.
Verónica Alonso y Pablo Iturralde, Sergio Botana y el conglomerado de intendentes; y algún otro episodio de distracción como la pase de Peña a Edgardo Novick, no han hecho más que fortalecer la figura de Jorge Larrañaga y quien venía siendo castigado por encuestas que ubicaban a Luis Lacalle Pou en las preferencias electorales de cara a la interna.
Zorro viejo en materia de contiendas, el por dos veces intendente de Paysandú se reclinó en su reposera, salió de escena y nunca fue tan reclamado como en estos tiempos.
El “aparente llamado a silencio” de quien supo atravesar el país, y llevar a bombacha y botas de potro la dignidad del interior a la coqueta y centralista montevideo no es otra cosa que un genial señuelo cuyos resultados se ajustan a la perfección de lo, seguramente, trazado.
Larrañaga no solo ha confundido a opositores sino a integrantes de su propio sector; mantiene en vilo al sector Todos que comienza a paralizarse en la espera de advertir el juego que debe jugar, ha despertado un sector de sus votantes que se mostraban escépticos renovando la demanda por su candidatura y especialmente, ha generado en sí mismo la posibilidad de reencontrarse con el liderazgo incuestionable.
Alonso lo sabe, Botana lo sabe, los “rebeldes larrañaguistas” lo saben, y seguramente sonríen internamente mientras dicen sin decir, se exhiben sin mostrar y se apartan pero están…siempre están.
El gigante se despierta del letargo y lo hace fortalecido con meses de serena mediatación y análisis donde cada paso ha sido cuidadosamente estudiado.
Se viene la era Jorge Larrañaga y el futuro parece estar a un movimiento de distancia.

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