Viendo las enormes alabanzas que le dedican los personajes de siempre a Fidel Castro, no pudimos encontrar a ninguno que lo calificara de “demócrata”.
En los medios de prensa aparecen el líder iraní Hasan Rohani, el dictador sirio Bashar al Assad, José Mujica, Rafael Correa, Evo Morales, Nicolás Maduro, Daniel Ortega, Cristina Kirchner y varios más que hablan sobre las “virtudes” del fallecido, pero sugestivamente ninguno lo destaca como un referente de la democracia, entre tantos elogios.
Cuba, un régimen donde no existe la libertad de expresión y quien opine en forma diferente al castrismo termina encarcelado, tampoco tiene elecciones democráticas; allí solo está permitido un único partido, el Comunista.
Amnistía Internacional ha señalado este sábado que “El estado de la libertad de expresión en Cuba, donde los activistas continúan enfrentando arrestos y hostigamiento por hablar en contra del gobierno, es el legado más oscuro de Fidel Castro”.
Durante más de cinco décadas documentando el estado de los derechos humanos en Cuba, Amnistía Internacional ha evidenciado una campaña despiadada contra aquellas personas que se atreven a hablar contra las políticas y prácticas del gobierno cubano. La organización ha documentado cientos de historias de “prisioneros de conciencia”, personas detenidas por el gobierno por el solo hecho de haber ejercido pacíficamente su derecho a la libertad de expresión, asociación y agrupación.
Lo dicho, el llamar “demócrata” a alguien es el mejor elogio que se le puede hacer a un gobernante; está claro que ese calificativo no es para Fidel Castro.












