Chile: Alemania reconoce vejaciones en Colonia Dignidad pero no indemnizará a víctimas

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El gobierno de Alemania ha admitido su culpa por la actuación de sus diplomáticos al ignorar las peticiones de las víctimas de Colonia Dignidad, una asentamiento alemán en Chile.
A pesar de reconocer los hechos, el presidente alemán Joachim Gauck, de visita en Chile, ha negado la participación de Alemania en los las vejaciones y ha anunciado que las víctimas no serán indemnizadas.
Entre 1961 y 2005 una secta nazi sometió en Colonia Dignidad, en Chile, a unas 300 personas a trabajos forzados y castigos, además de abusar sexualmente y violar a menores, según ha informado RT.
Colonia Dignidad (inicialmente Sociedad Benefactora y Educacional Dignidad) es un asentamiento fundado en Chile en 1961 por inmigrantes alemanes. Está ubicada en la comuna de Parral, Provincia de Linares, Región del Maule.
Los primeros habitantes de Colonia Dignidad llegaron en 1961, de la mano del ciudadano alemán Paul Schäfer, quien había nacido en 1921, en la ciudad de Siegburg cerca de Bonn.
Schäfer es sin duda un personaje controvertido. Su primera inserción laboral en Alemania fue como asistente social para menores en una institución de la iglesia evangélica local, siendo despedido de su cargo a fines de la década de 1940, ante acusaciones de actos de abuso sexual en contra de menores a su cargo. Si bien estas primeras denuncias condujeron a su despido, no se inició entonces ningún proceso judicial. Recorrió Renania como predicador laico anunciando el cristianismo apostólico. Finalmente, lo acogió una comunidad de Gronau, donde al poco tiempo adquirió gran influencia sobre parte de sus miembros. Fundó en Lohmar la Misión Privada Social (“Private Soziale Mission”), cuyos integrantes debían realizar duras labores agrícolas sin ser remunerados. Se trataba de una organización dedicada al trabajo con menores en riesgo social formada por ex miembros de una organización similar, que, en su momento, dependió de una iglesia iglesia bautista alemana.
Cuando volvieron a surgir denuncias de pederastia en su contra, Schäfer, ya transformado en jefe de la secta, organizó en 1961 la emigración de varios cientos de integrantes de su comunidad a Chile. Hay presentaciones más benevolentes que lo caracterizan como un enfermero del ejército alemán que participó en la Segunda Guerra Mundial y habría llegado a Chile escapando de acusaciones por abuso sexual que la justicia alemana abrió contra él.
Los esmeros de la colonia por proyectar hacia el exterior una imagen de armonía, trabajo mancomunado y orden incluían el trabajo de prensa, la grabación y difusión de vídeos que mostraban a sus residentes felices, en medio de fiestas y conmemoraciones; los hombres dedicados a las tareas de campo, las mujeres y niñas bordando o preparando mantequilla.
Sin embargo, los esfuerzos propagandísticos de Schäfer se vieron una y otra vez oscurecidos por las denuncias de personas que sucesivamente protagonizaron fugas desde la colonia, logrando obtener asilo en Alemania. El primero de ellos, Wolfgang Muller huyó en 1966 y denunció por primera vez las atrocidades que ocurrían dentro de la colonia. Muller obtuvo la ciudadanía alemana y trabajó en un periódico, transformándose pronto en Alemania en un activista contra los jerarcas de Dignidad y finalmente en presidente de una fundación dedicada al apoyo de las víctimas en Chile.
Al año siguiente, logró huir otro habitante de la Colonia, Heinz Kuhn, quien confirmó las denuncias realizadas previamente por Wolfgang Müller y aportó más datos sobre los abusos. Sin embargo, estas primeras denuncias fueron desestimadas por políticos conservadores y enfáticamente desmentidas por la ultraderecha chilena, cuyos lazos con la dirección de la Colonia en la gestación y preparación del golpe militar del 11 de septiembre de 1973 quedaron demostrados más tarde en los tribunales de justicia chilenos.
A estas primeras denuncias se fueron sumando otras y Alemania Occidental comenzó a presionar a la dictadura de Augusto Pinochet y también directamente a la Colonia para que se investiguen y aclaren los hechos, esfuerzos que no tuvieron resultado alguno durante la dictadura.
En 1985 un ciudadano ruso-norteamericano, Boris Weisfeiler, que recorría el sur de Chile como turista mochilero, desaparece sin dejar rastro en las cercanías de Colonia Dignidad.
La Comisión Rettig tomó conocimiento de un cúmulo de información sobre el uso que se habría dado a El Lavadero de propiedad de la Sociedad Benefactora y Educacional Dignidad, para reclusión y tortura de detenidos políticos durante el período al que se refiere este capítulo. Este fundo, conocido corrientemente como Colonia Dignidad, se encuentra al interior de Parral, a las orillas del río Perquilauquén y el estero El Lavadero, cerca de Catillo.
Había cierto grado de colaboración del Bundesnachrichtendienst (servicio secreto alemán) con Colonia Dignidad, para cuya implementación se construyó búnkeres, túneles, hospital, radios, pistas de aterrizaje, así como se optó por la producción descentralizada de armamentos en módulos (una parte se producía en un lugar, otra parte en otra), todo lo cual fue revelado por el periodista John Dinges. Este es un tema del que se prefiere no hablar, debido a los problemas que conlleva con Argentina: la idea era envenenar ríos, matar civiles, hacer guerra química y bacteriológica. Incluso hubo un intento de producir una bomba atómica: Weisfeiler, el turista desaparecido en Dignidad, tenía en la mochila un contador geiger para medir radiación. Parte del plan original incluía armar los helicópteros con bombas de sarín.