La inconsistencia de los mensajes políticos de los partidos emergentes de España, donde hay que agregar las frases triunfalistas del PSOE, producen vergüenza ajena.
El PSOE está descalificado para hablar; entregaron un país con un caos económico único, pero hoy dicen que serán ellos los salvadores de la nación. Pedro Sánchez sin un atisbo de autocrítica, ha dicho luego de la las elecciones autonómicas y municipales: “El PSOE va a liderar el cambio progresista que mayoritariamente ha votado la sociedad española” sin recordar los casos de corrupción de su partido y en las condiciones en que dejaron a España con la huida apresurada de Zapatero del gobierno.
Podemos, con Pablo Iglesias, cree que todo es maravilloso y promete cosas que él sabe son difíciles de cumplir. Allí tienen el ejemplo de su socio griego, el oficialista partido Syriza que dará una amnistía fiscal a los ciudadanos de Grecia, para que puedan declarar los depósitos que mantienen hasta ahora ocultos al fisco en el extranjero, sin aplicarles sanción.
Una amnistía fiscal que Iglesias y Podemos ha criticado hasta el hartazgo en el gobierno español, pero que en manos de sus amigos de Syriza se tolera.
Por otro lado el PSOE, desesperado por no perder el tren que viene de la izquierda, anuncia que buscará acuerdos con Podemos para obtener al menos algunas migajas de poder, pero “se olvidan” los socialistas que pocas horas antes criticaban a Pablo Iglesias y a su formación.
La parlamentaria del PSOE, Isabel Rodríguez, preguntó al secretario general de Podemos, Pablo Iglesias, si la ‘amnistía fiscal’ que propone el ministro griego de Finanzas, Yanis Varoufakis, es la que realmente quiere aplicar Podemos en España y agregó en los medios de prensa: “Estamos decepcionados y alarmados, porque no esperábamos que el Gobierno de Grecia, un Gobierno supuestamente de izquierdas, al final lo que está haciendo son las mismas políticas que está aplicando en nuestro país el PP”, expresó la diputada socialista.
La formación catalana Ciudadanos, liderada por Albert Rivera, va para atrás y para adelante y no tiene la mínima noción de como actuar. El éxito se les ha subido a la cabeza y no saben discernir como se maneja el poder que han obtenido. Prometen y después verán que es complicado cumplir. Una cosa es ser oposición y otra muy distinta es cuando se tiene el poder de decisión para ayudar a formar gobiernos.
¡Ay, Carmena!
Por otro lado, Podemos que no se ha animado a salir con su marca y se ha presentado en la capital como ‘Ahora Madrid’, ha colocado a una venerable ex jueza de 71 años- Manuela Carmena- de pasado comunista para competir con el PP de Esperanza Aguirre. Iglesias ahora busca pactos con el PSOE para lograr desbancar a los populares y colocar a la fundadora del grupo de jubilados ‘Yayos emprendedores’ como alcaldesa de Madrid. Las figuras jóvenes emergentes de los indignados, deberán seguir esperando su oportunidad. ¿Es esta la renovación política de la que habla Podemos?.
España se debate y aparecen presuntos salvadores con doble discurso, que dicen tener la solución mágica para arreglarlo todo y en la desesperación muchos creen en el canto de las sirenas y todos conocen como termina la historia de quienes se dejaban llevar hipnotizados por ese canto.
Barcelona: Ada Colau de personaje del cómic a alcaldesa
Ada Colau, fundadora de la plataforma de protesta contra los desahucios, que acudía a los actos de otros grupos disfrazada de personaje de cómic para escrachar políticos, se ha presentado también con un nombre inventado por Podemos, Comú, y podría ser la alcaldesa de Barcelona, desplazando a la formación independentista CíU que gobernaba allí desde hace muchos años. Lo paradójico es que Colau, anuncia que buscará pactar acuerdos para acceder a la alcaldía…con grupos radicales independentistas, ERC y CUP. Todo un despropósito. No hay dudas que España es un país generoso con ciertos personajes.
En junio de 2014, Ada Colau aseguraba que no era independentista, pero ahora parece deberá aceptar las condiciones soberanistas de ERC y CUP para lograr pactos o acuerdos.
Ni el PP ni el PSOE han hecho bien las cosas, pero los que vienen, con su desprolijidad y falta de discernimiento, asustan. La gente está cansada de cuentos y merece respeto.












