España, el desencanto, Pablo Iglesias y el canto de las sirenas

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La crisis económica, el desencanto de los votantes y el descreimiento en la clase política, han llevado a los españoles ha buscar otras opciones que sólo son promesas sin ningún respaldo tangible.
Un telemediático profesor universitario de 35 años, Pablo Iglesias, exsocialista desencantado e indignado, acaba de irrumpir en el escenario político de España hace pocos meses y amparado en su condición de asiduo tertuliano de programas de TV-La Sexta y Cuatro- ha logrado cimentar su fama.
Iglesias logró captar el interés del 7,96% de los votos de españoles en estas elecciones para la Eurocámara y consigue cinco escaños en el Parlamento Europeo con más de 1,2 millones de votos.
Su mensaje se ha basado en la crítica al bipartidismo y poco más.
Contradictorio como los políticos veteranos y ante las críticas a su masiva presencia en los medios de comunicación, Iglesias responde algo que en realidad confunde: “Son críticas justas. A mí tampoco me gusta que haya personas que solo por aparecer en televisión sean famosas”. Surrealista respuesta de quien ha conseguido su fama a través de sus apariciones en televisión.
¿Qué ha cimentado este éxito en las urnas europeas de la agrupación Podemos y de Iglesias? Por ahora nada, tan sólo palabras y promesas y fundamentalmente una cuidada presencia aparentemente descuidada, con toques light de “indignados del 15-M”.
Su obsesión es notoria y conspira contra la razón ya que sus declaraciones- si se analizan- giran sobre los mismo; “Nuestro objetivo es seguir avanzando hasta echar del poder a PP y PSOE”, repite. Por un instante uno intenta imaginar a Iglesias en el poder y que medidas o recortes habría implementado para sacar al país de la crisis económica, con seguridad que habría tomado decisiones impopulares. Desde el llano es muy fácil criticar, pero hasta ahora, nadie parece tener la fórmula mágica para superar una crisis como la europea.
Por eso, es muy delicado jugar con la desesperación de la gente y es allí donde aparecen los que buscan captar votos con frases altisonantes, prometiendo soluciones en forma temeraria, diciendo lo que al votante le gustaría escuchar, pero que le será difícil cumplir si llegan al poder, porque terminan chocando con la realidad del sistema y ahí comienza la decepción de los electores.
No se puede hablar con liviandad cuando hay mucha gente que la está pasando muy mal.
Personalmente tengo mis dudas sobre este mediático que empezó al revés, aprovechando la coyuntura para ir primero a por Europa, mezclando la política interna de España que es por donde debería haber comenzado. Por esto su discurso termina siendo confuso. Tampoco se conoce el nivel de quienes le acompañan.
Ojalá que los españoles que buscan opciones creíbles dentro del panorama político, no hayan caído seducidos por otro canto de sirenas.

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