
La reforma es un camino positivo para enfrentar uno de los problemas más serios que tenemos por delante. Durante estos años el FA tuvo mayorías absolutas y no intentó nada, no tuvo voluntad política. El Código Penal cumplirá 80 años. Defender hoy que la madurez y la inserción en la sociedad de un joven de 16 o 17 años es igual en 1934 que en 2014, es insostenible. Son los mismos años de vida, pero Uruguay y el mundo cambiaron mucho y la información de una persona a esa edad es totalmente diferente hoy que en 1934, y con ello su capacidad de discernir. Ese es el centro del tema. Por eso lejos de eslóganes simples, adecuar las normas legales a una realidad que cambió no debería ser motivo para rasgarse las vestiduras.
Sostener que se estigmatiza a los jóvenes no resiste el menor análisis. Si así fuera quiere decir que el poder “estigmatizador” del Código Penal haría que a partir de los 18 años hoy todos estuviéramos “estigmatizados” porque todos somos imputables. ¡Por favor! El Código castiga a los que delinquen, no a la abrumadora mayoría de los adultos que son inocentes. Lo mismo será en esta propuesta de reforma. Está hecha también para defender, entre otros, a la inmensa mayoría de los muchachos que muchas veces son víctimas de otros jóvenes que son victimarios, y que actúan con conocimiento de la gravedad de sus actos.
¿En esos casos los que dicen no a la baja pretenden tratarlos con los mismos criterios de 1934, pero en 2014? Los muchachos también quieren vivir tranquilos, salir de noche, ir a bailar o caminar por las calles sin otros que impunemente los lastimen. Es justamente una propuesta para defender a la sociedad no para dejar que los malos, pocos, sigan limitando la libertad de la inmensa mayoría, jóvenes y adultos.
Espero que el argumento de oponerse por los tratados internacionales sea una broma de mal gusto porque hace pocos meses el gobierno violó todos los que existen con respecto a la marihuana. Estos son temas soberanos, que se deciden en virtud de nuestras realidades como otros fijan las edades de imputabilidad más arriba o más abajo según las suyas. Pero defender tratados cuando les sirve y pisotearlos cuando no les sirve, no vale. Decir no a la baja es legítimo, pero ¿qué se propone y por qué no se hizo? Seguir como en 1934 no parece una buena solución para la inseguridad hoy. El FA no quiere y los que quieren no pueden por sus ataduras internas, ahora es la hora que la gente decida.












