Nicolás Maduro, ve a la oposición como culpable de todos los males de Venezuela, sin reconocer errores propios o de los miembros de su gobierno.
La “democracia tutelada” de su regimen es notoria ante los ojos del mundo, cualquiera lo ve, pero él parece no darse cuenta y prohibe, coarta la libertad de expresión, ahoga a los medios de prensa no permitiéndoles la compra de insumos para sus ediciones en papel y para colmo en lugar de pacificar el país, responde incitando a la gente en salir a la calle a protestar contra la derecha, que según su visión, es la culpable de todo lo malo que ocurre en Venezuela.
La gente está cansada de la actitud intolerante de Maduro y de los personajes que pululan a su alrededor a los que no se les cae una idea sensata; solo amenazas en lugar de tranquilizar los ánimos.
Maduro piensa que bloqueando a los medios de comunicación como hizo con la señal del canal colombiano NTN24, logrará que el mundo no vea la represión de las fuerzas policiales. Puede bloquear todo, pero con todos los avances tecnológicos de la actualidad, el mundo igual se enterará de sus desatinos. Pretende tapar el sol con un dedo.
Maduro nunca será un estadista en busca del bien de su pueblo, es todo lo contrario, un creador de intrigas, que ve enemigos hasta en la sopa.
Ahora ha hecho buscar hasta debajo de la piedras al opositor Leopoldo López, líder del partido Voluntad Popular (VP), ya que según el presidente chavista, López es el organizador de la “violencia fascista”. En otra de sus ya reiteradas amenazas ha dicho sobre este político de la oposición: “Pronto tendrá que conocer la cárcel por sus crímenes. Llueva, truene o relampaguee, el prófugo fascista debe ir preso”, dijo con su clásico tono engolado que utiliza para resaltar sus frases grandielocuentes.
Como si fuera poco, Maduro trata de intimidar a los corresponsales de la prensa extranjera. El mandatario criticó el enfoque de la crisis que realiza la agencia francesa AFP y señaló, “He pedido a la ministra de Comunicación e Información que le hable claro a esos corresponsales”.
El regimen chavista no ha podido contener la delincuencia que azota al país desde mucho antes del primer gobierno de Hugo Chávez y allí no le pueden echar las culpas a la derecha, pero la violencia y los asesinatos crecen día a día en Venezuela, transformándolo en uno de los países con la mayor tasa de muertes violentas, ante la inoperancia del gobierno chavista, que en tantos años, no ha sabido contener este flagelo..
El descontento crece y el regimen se ampara en la fuerza y la intimidación para sostenerse. Maduro habla de un golpe de Estado en desarrollo por parte de la derecha, sin percatarse que es él quien se desestabiliza a si mismo, con su intolerancia y con la presión innecesaria que ejerce contra el pueblo venezolano, prohibiendo todo al mejor estilo de una dictadura.












