El Tribunal Europeo de Derechos Humanos (TEDH) o Tribunal de Estrasburgo ha perdido credibilidad ante el mundo con la escandalosa derogación de la doctrina Parot, que permite la liberación de los terroristas de ETA, violadores y delincuentes comunes, que vuelven a la calle, muchos de ellos sin estar rehabilitados.
Asesinos en masa como los etarras ya liberados y violadores que son un peligro latente y que ya están libres, dejan en evidencia que los principios del Tribunal podrían definirse como lo dijo Groucho Marx: “Estos son mis principios. Si no les gustan tengo otros” y esos otros, son los que parece han utilizado los magistrados de Estrasburgo, para cometer tantos desatinos.
Hoy cualquier victimario piensa que si recurre al Tribunal Europeo de Derechos Humanos (TEDH) obtendrá el respaldo explícito de los jueces y que las razones de las víctimas ni siquiera serán tenidas en cuenta.
Al Tribunal parece no importarle las consecuencias de sus decisiones, no ve más allá; no importa si el más aberrante de los asesinos o violadores que ha despreciado los derechos humanos de los demás, vuelve a pisar las calles. No recomienda medidas de cuidado para los casos graves, entre otras precauciones lógicas de seguridad para la sociedad.
Si alguno reincide… ¿Qué harán estos jueces? ¿Se harán responsables de sus decisiones?
Sería hora de pensar en tener un verdadero Tribunal Europeo de Derechos Humanos donde los magistrados estén sujetos a controles de un tribunal superior y sean responsables de sus fallos. No pueden ni deben ser omnipotentes y su recambio debe realizarse en menos tiempo y no mantenerles nueve años en el cargo.
Es insólito, pero hoy los victimarios, los sanguinarios asesinos etarras y los violadores más feroces tienen al Tribunal de Estrasburgo para que vele por sus derechos humanos, mientras las familias de las víctimas sufren doblemente; por la pérdida de sus seres queridos y por ver como los que han destruido sus vidas, vuelven alegremente y burlándose a caminar por las calles gracias a los jueces de Estrasburgo.
La hora de los infames
Por otro lado, un grupo de ultra radicales ha festejado con cohetes, antorchas, ikurriñas, vítores y banderas a favor de los presos de Eta, la liberación del despiadado asesino etarra, Francisco Javier Martínez Izagirre, alias “Javi de Usansolo”, autor entre otros crímenes del atentado que costó la vida al niño de 3 años Fabio Moreno Asla.
Los defensores de la banda terrorista han preparado el festejo en el municipio vizcaíno de Galdakao, para recibir al miembro de ETA excarcelado, que llegó acompañado de su esposa y su hijo. Ellos pueden festejar, las familias de las víctimas de estos asesinos, no pueden hacerlo y todo gracias al Tribunal de Estrasburgo.
La etarra Inmaculada Pacho fue recibida entre aplausos por un centenar de personas en el casco viejo de Bilbao, como si fuera un gran personaje y en realidad es una cruel terrorista que desprecia la vida y los derechos humanos.
La terrorista perteneciente al ‘comando Vizcaya’, cumplía condena de 549 años de prisión, entre otras cosas, por la colocación en 1990 de un coche bomba en la comisaría de Burgos, que quedó destruida y 45 personas tuvieron que ser atendidas de diversas lesiones.
Los que la aplaudían, lamentablemente, son cómplices de los bárbaros.
Definitivamente, los derechos humanos no existen para las víctimas.
R.C. Gómez












