
El Tribunal Superior de Justicia de Valencia ha desechado los informes técnicos que señalaban que Miguel Ricart no tiene un pronóstico favorable de reinserción en la sociedad y ha desestimado las peticiones que solicitaban el mantenimiento de la doctrina Parot a Ricart. El acusado salió de la cárcel sin responder a las preguntas de los periodistas.
La resolución no es firme y contra la misma puede aplicarse un recurso de súplica en el plazo de tres días a contar desde la última notificación practicada a las partes.
El caso
Las niñas desaparecieron la noche del viernes 13 de noviembre de 1992, cuando se dirigían haciendo autoestop a una discoteca de la vecina localidad de Picasent donde se celebraba una fiesta del instituto. La búsqueda de las conocidas como niñas de Alcácer tuvo una fuerte repercusión en los medios de comunicación nacionales. El 27 de enero de 1993, setenta y cinco días después de su desaparición, dos apicultores encontraron los cadáveres semienterrados en una fosa de un paraje conocido como La Romana, próximo al pantano de Tous. El hallazgo de los cuerpos y el posterior conocimiento de las vejaciones a las que fueron sometidas provocaron una profunda conmoción en la sociedad española.

Reconstrucción de los hechos
Antonio Anglés, también conocido como “Asukiki” o “Sugar” se encontraba paseando con el Opel Corsa de su amigo Miguel Ricart Tárrega (Catarroja, 1969) y con este mismo. Yendo por la carretera vieron a tres chicas que se encontraban haciendo autoestop, con el fin de asistir a una fiesta del Instituto de Picasent que se llevaría a cabo en la discoteca Coolor. Anglés les preguntó si se dirigían hacia la discoteca Coolor y las tres chicas subieron al automóvil. Al llegar a la discoteca Coolor Anglés le dijo a Ricart que continuase conduciendo. Las niñas empezaron a gritar. Acto seguido, Anglés sacó una pistola Star de 9 mm. Las golpeó con la culata del arma y posteriormente las ató. El “Rubio”, como llamaban a Ricart, condujo el automóvil hacia Catadau. Esta era la zona donde Anglés solía refugiarse cuando lo buscaba la Guardia Civil. Sugirió la caseta medio derruida de “La Romana” como lugar donde llevar a las chicas. Dos de las niñas fueron violadas tanto por Anglés como por Ricart. A posteriori deciden atar a las niñas y regresar al pueblo en busca de comida. Al regresar violaron a la tercera niña para a continuación cavar la fosa y obligarlas a caminar hasta ella, donde les disparó y enterró. Recogieron los casquillos del arma de fuego y limpiaron el coche. (Wikipedia)









