Aguirre pregunta: "¿por qué no lograron destituir a tiempo a Luis López Guerra?"

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El juez español del Tribunal Europeo de Derechos Humanos, Luis López Guerra, que ayudó a tumbar la doctrina Parot permitiendo con eso la excarcelación de los sanguinarios terroristas de ETA, violadores y asesinos, es un magistrado vinculado al PSOE y al ex presidente socialista Rodríguez Zapatero.
La inmensa mayoría de los españoles ve en López Guerra a un juez que no ha sabido estar a la altura de las circunstancias y así lo recogerá para siempre la historia.
Los familiares de las víctimas del terrorismo ven en el magistrado a un enemigo y la expresidenta de la Comunidad de Madrid, Esperanza Aguirre ha preguntado al presidente Rajoy y al ministro de Justicia, Ruiz-Gallardón, “¿por qué no lograron destituir a tiempo a Luis López Guerra?”.
Según consigna el diario El País de Madrid, el ministro Gallardón ha salido al paso de la crítica e inmediatamente ha pedido la palabra para replicar a Aguirre que el Ejecutivo no podía cambiar a su antojo al magistrado López Guerra porque su mandato tiene una duración de nueve años y todavía no ha terminado.
Aclarada la inquietud de Aguirre, surgen otras dudas respecto al tiempo de permanencia de los magistrados en el Tribunal Europeo de Derechos Humanos; nueve años parece un lapso excesivo en un cargo de esta índole, si tomamos en cuenta que un mandato al frente del Gobierno español dura cuatro años y en Europa los Jefes de Estado tampoco alcanzan esa exagerada permanencia, sin pasar antes por una nueva elección, debería cuestionarse y limitarse por razones de transparencia.
Por más jueces que sean, deberían estar sujetos a responder por sus acciones y debería existir una norma que permita juzgarles ante fallos cuestionables como el de la Doctrina Parot, que ha generado alarma pública y ha dejado a los ciudadanos indefensos ante la liberación de sanguinarios terroristas y violadores que se ha probado, no están rehabilitados.
Ahora resulta que se deben cuidar los derechos humanos de quienes nunca respetaron los derechos de los demás y asesinaron y atentaron contra sus compatriotas. Pero nada de eso importa, los criminales tienen al Tribunal de Estrasburgo para que les defienda. Las víctimas no tienen a nadie, por más que se escuchen frases como “siempre estaremos con las víctimas”.