
Con una serie de inexactitudes, el portavoz de la radical agrupación de la izquierda abertzale, Pernando Barrena, ha intentado explicar lo inexplicable y llegó al colmo de la incoherencia al decir algo que no es real: “porque estamos seguros de que la manifestación de Madrid no es representativa ni de la sociedad española en general, ni mucho menos de las víctimas de la violencia que son las primeras interesadas en la paz, la normalización política y social, y sobre todo, en que nadie nunca más tenga que pasar por lo que ellos pasaron”, dijo el dirigente proetarra.
¿De dónde sacó Barrena esa conclusión? ¿Acaso él responde por lo que sienten las víctimas de ETA? Indudablemente que no ha visto a las más de 200.000 personas que este domingo han manifestado en Madrid pidiendo justicia y que los terroristas asesinos no salgan de la cárcel. Es una total falta de respeto a las víctimas imaginar lo que las familias de los muertos por ETA no han dicho.
Luego ha agregado: “Nunca va a ser tarde para escoger el camino acertado. Las declaraciones dramáticas, exageradas, las sobreactuaciones, las mentiras…”. Estas palabras deberían ser dirigidas a su formación política para que entren en razones y no digan más barbaridades.
Como prueba, en los medios de prensa han aparecido hoy declaraciones de familiares de la víctimas que desmienten las “imaginaciones” de Barrena: “Maite Araluce: «ETA mató a mi padre cuando tenía 15 años. Mi padre no pudo llevarme al altar. Ahora tenemos que ver cómo estos asesinos salen sonrientes a la calle»; “Enrique González, sargento de la Guardia Civil: «Solo tenía 20 años cuando Inés del Río puso una bomba en mi cuartel»; “María del Mar Blanco, presidenta de la Fundación de Víctimas del Terrorismo: «Si para ellos es justa esa sentencia, para la mayoría de los españoles es muy injusta, porque ha permitido que la balanza de la Justicia se incline por la impunidad». Blanco ha añadido que Inés del Río ha salido de la cárcel «con la misma condición con la que entró: es una asesina, es una terrorista y tiene las manos manchadas de sangre» y la lista de declaraciones podría seguir, pero Sortu solo ve lo que le conviene ver.
Por otro lado el presidente de Sortu, Hasier Arraiz, dijo que “Tengo que admitir que en Sortu y en la izquierda abertzale estamos contentos con la sentencia, sobre todo porque Inés del Río está otra vez entre nosotros, en Euskal Herria, y es dueña de todos sus derechos, aunque haya sido Europa la que se los ha tenido que devolver”, dijo en una entrevista concedida a Euskadi Irratia.
Claro que los familiares de las personas asesinadas por Inés del Río, no tendrán la alegría de volverlos a tener junto a ellos, pero de eso Hasier Arraiz, nada dice.
El dirigente proetarra agregó que “no queremos que nuestra alegría ni nuestra postura sea hiriente para nadie, ni para las víctimas”, acotó.
El solo hecho de alegrarse por la liberación de la múltiple asesina ya es hiriente para las víctimas.
En lo que también se equivoca Hasier Arraiz, es en su apreciación personal de que Inés del Río es dueña de todos sus derechos. No es así, porque ha perdido el derecho a ser considerada como ser humano. ¿De qué paz se puede hablar con una etarra que ha asesinado a 24 personas?.
El “ángel de la muerte” ha vuelto a caminar libre por las calles de España y ese es el motivo de la alegría de Sortu… claro, sin querer herir a las víctimas.
Para herirlas ya está el Tribunal de Derechos Humanos de Estrasburgo, no hace falta más.












