Paraguay gasta diez veces más en una persona privada de su libertad que en un escolar

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Asunción, IP Paraguay.- En Paraguay una persona que está privada de su libertad cuesta al Estado más de 16 millones de guaraníes en cambio cada niño que va a la escuela poco más de un millón y medio.
La investigadora Verónica Serafini, indica en su último artículo para la revista Economía y Sociedad del Centro de Análisis y Difusión de la Economía Paraguaya (Cadep) que para el 2012, se gastó 1.590.000 guaraníes por niño y niña en la escuela, mientras que una persona privada de libertad le cuesta al país 16.135.000 guaraníes solo en materia penitenciaria.
“Estas cifras escandalizarían en cualquier país medianamente desarrollado”, sostiene Serafini.
Según la misma, la evidencia empírica demuestra que la conflictividad social, expresada como el asesinato de dirigentes campesinos vinculados a la lucha por la tierra, ataques de un grupo armado, varios secuestros, violencia juvenil en las escuelas y canchas de fútbol y la inseguridad ciudadana, “son hechos vinculados a los altos niveles de desigualdad y la consecuente exclusión que tiene el país”.
A pesar de esto, el gasto en 2012 es el resultado de años de aumento del gasto en áreas que poco contribuyen a erradicar las causas de la desigualdad y la pobreza, y de políticas de seguridad que buscan reprimir las diversas formas en que la conflictividad social se manifiesta, señala.
“Así, el Poder Judicial aumentó su gasto por persona en 496,6 por ciento, mientras que los de seguridad nacional, principalmente el Ministerio de Defensa, y seguridad interior a través del Ministerio del Interior, lo hicieron en 276,6 por ciento y 315,9 por ciento respectivamente”, comenta.
Mientras tanto, observa que el gasto dirigido a la lucha contra la pobreza de manera directa, como en la Secretaría de Accione Social (SAS) y la Secretaría Nacional de la Niñez y la Adolescencia (SNNA), apenas aumentó 122,6 por ciento, el Ministerio de Educación y Cultura (MEC) lo hizo en 193,9 por ciento y el de agricultura familiar campesina (MAG) en 180,2 por ciento.
La investigadora señala que mirando estas cifras “no debería sorprendernos la situación de inseguridad del país”. “El Estado paraguayo pareciera que viene llenando el vacío que deja el Estado social con un Estado punitorio y represor” concluye.