El presidente de la Generalitat de Cataluña, Artur Mas, ha dicho en esta manifestación de la Diada que “Nos jugábamos mucho y se ha sacado una nota muy alta; el pueblo catalán se ha exhibido con civismo”. Aunque siempre viendo las cosas desde su óptica, ha lamentado la actitud de unos radicales que entraron en la sede de la Generalitat en Madrid, para gritar y agredir al grito de “No nos engañan, Cataluña es España”, pero, ni siquiera se ha molestado en hablar de los radicales catalanes encapuchados que quemaron un retrato del rey, una bandera española, una francesa y una de la UE en Barcelona. Si esto significa “una nota muy alta de civismo”, no entendemos cuales son sus valores cívicos. Las dos acciones radicales son reprobables y el señor Mas debería saberlo y no ocultar lo que no le conviene.
Muchos catalanes, en medio de la mayor crisis económica de Europa quieren salirse de España; pero de poner el hombro para ayudar a salir de la grave situación todos juntos, ni hablar.
El presidente de la Generalitat de Cataluña, jaqueado por la pérdida de muchos apoyos trata de conservar lo poco que le ha quedado y se ha unido a una fuerza política radical; Esquerra Republicana de Cataluña (ERC) que a cambio de darle gobernabilidad en el Parlamento le exige la independencia inmediata y sin excusas y que vaya a pelear con el Gobierno nacional para obtener la autorización para la consulta.
Pero los errores han propiciado enfrentamientos. En lugar de contemporizar y buscar acuerdos, el fundamentalismo intransigente impide que se logre un acuerdo en el tema del idioma.
Al mejor estilo dictatorial imponen la obligatoriedad del idioma catalán en la educación, sin darse cuenta que esa lengua, en definitiva minoritaria en el mundo, los aisla en vez de integrarlos. Está bien que lo aprendan pero debe ser en relación con el español, esa palabra que tanto detestan, pero igual lo tienen que hablar obligatoriamente fuera de los límites de Cataluña, porque si no, nadie les entendería. ¿Entonces, por qué no conciliar para que convivan las dos lenguas sin que prime una sobre la otra?
Después está algo que pocos piensan. Si hubiera consulta y se lograra la independencia…¿quién lideraría la enorme cantidad de cambios que ello implica?. No es decir nos vamos y mañana somos independientes. No hay líderes en Cataluña con talla de estadistas para formar una nueva nación independiente, o al menos no se conocen, primero hay que salir a encontrarlos. Puede haberlos, pero a la vista, hoy no están.
Lo que hay son políticos regionales y una cosa es manejar una comunidad autónoma o una agrupación política y otra muy diferente es colocarse y entrar ante el mundo como país. ¿Qué dominio de la política internacional tienen?. No es un mero trámite plantarse ante los mandatarios de otros países para presentarse como presidente de una nueva nación. Se debe tener una formación, que por la intransigencia que se ve hoy, está ausente.
Muchos hablan de ser nación y parte de la Unión Europea; pero no se puede engañar a la gente con esto. No entrarán al otro día de independizarse, pasará mucho tiempo- tal vez años- y para que ello ocurra se deberán cumplir severas exigencias para entrar a formar parte de la comunidad de países europeos.
Por último deberían pensar en ponerse de acuerdo con el tema del idioma y en las campañas independentistas quitar las frases en inglés como “Bye, bye Spain” o “Good bye Spain”, al menos, si son tan nacionalistas, deberían escribirlas en catalán, pero claro, fuera de Cataluña pocos las entenderíamos.












