El primer ministro británico David Cameron no es la primera vez que se refiere al jugador uruguayo que milita en el equipo del Liverpool del fútbol inglés.
Digamos antes que el ministro tendría cosas más importantes de las que ocuparse al opinar sobre lo que hace o deja de hacer el futbolista sudamericano. Pero no, Luis Suárez parece ser un asunto de Estado para Cameron.
Reconozcamos también que el uruguayo se pasa de revoluciones y genera controversias por sus acciones. No vamos a defenderlo, pero en el Reino Unido no se juzga a todos con la misma vara de medir.
Sobre esto, el portero español del Liverpool, Pepe Reina, compañero de Suárez dijo a la prensa: “Se le está tratando de forma diferente, no sé si porque es uruguayo o porque ya ha tenido episodios similares”, y agregó que la sanción de 10 partidos impuesta al delantero era “absurda, desmedida e injusta”.
Cameron al referirse a Suárez -desatendiendo los asuntos de gobierno- le está reconociendo a la vez una excepcional importancia a hechos que no lo tienen, salvo que al primer ministro inglés le duela, como fanático del Aston Villa, tenerlo enfrente como rival.
David Cameron “se ha horrorizado” por el mordisco del uruguayo al defensa del Chelsea Branislav Ivanovic y ha declarado a la BBC que Suárez ha dado un “atroz ejemplo” y que “Como padre y como ser humano, yo creo que deberíamos tener penas duras cuando los futbolistas se comportan así”.
Brendan Rodgers, director técnico del Liverpool, señaló que los comentarios de Cameron influyeron en la decisión de la asociación de fútbol inglesa para sancionar a Suárez.
A David Cameron tan radical y exigente le indigna un mordisco, pero no las actitudes de la fallecida ex primera ministra Margaret Thatcher a la que reivindica diciendo que “Gran Bretaña ha perdido a una gran líder, a una gran primera ministra y a una gran británica”, olvidando y justificando su orden de hundir arbitrariamente en 1982 fuera del área de exclusión militar de 200 millas de radio establecida por el Reino Unido en la guerra de las Malvinas, al crucero argentino ARA General Belgrano, donde murieron 323 tripulantes, 200 de los cuales tenían entre 19 y 20 años.
Eso para Cameron no es un “atroz ejemplo” para el mundo; claro lo de Thatcher debe justificarlo, es su compatriota y si Suárez fuera jugador del Aston Villa- el equipo de sus amores- posiblemente hoy lo estaría defendiendo aunque no correspondiera.












