Uruguay: a 25 años de la desaparición física del gran caudillo Wilson Ferreira Aldunate

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Wilson llega de regreso al Uruguay y se despide antes de ingresar detenido en un cualtel de la dictadura
Wilson llega de regreso al Uruguay y se despide antes de ingresar detenido en un cualtel de la dictadura
Wilson Ferreira Aldunate (Nico Pérez, 28 de enero de 1919 — Montevideo, 15 de marzo de 1988) fue un político uruguayo considerado el principal caudillo civil del Partido Nacional desde la década de 1970 hasta su deceso en 1988.
Al declararse como uno de los principales opositores a los gobiernos de Jorge Pacheco Areco y Juan María Bordaberry, y tras el Golpe de Estado militar del 27 de junio de 1973, se exilió y se convirtió en uno de los más acerrimos enemigos del gobierno cívico-militar que usurpaba el poder en su país.
El político
En 1954 ingresó al Parlamento como suplente de Washington Beltrán Mullin por el término de seis meses. Trabajó activamente para las elecciones de 1954, pero entre 1955 y 1958 nunca ingresó a la Cámara. Se dedicó al campo y a introducir innovaciones, como praderas artificiales y experiencias en inseminación artificial, que fueron las primeras realizadas en el país.
En 1957 se le ofreció la diputación por Colonia, acompañando la campaña municipal de Carminillo Mederos, destacado dirigente del Movimiento de Rocha, que se había opuesto a la orientación conservadora de uno de sus fundadores, el doctor Alberto Gallinal Heber. Ferreira recorrió todo el departamento, acompañado de su familia.
En 1958 el Partido Nacional ganó las elecciones. Ferreira pasó a ocupar una banca en la Cámara de Diputados, por el departamento de Colonia. Cuatro años más tarde fue electo senador, pero culminó ese año asumiendo como ministro de Ganadería y Agricultura. Durante su gestión creó la Comisión de Inversiones y Desarrollo Económico (CIDE), que realizó el primer diagnóstico integral de la sociedad uruguaya y formuló un proyecto de reforma agraria.
En 1959, a raíz de la muerte y el sepelio de Luis Alberto de Herrera, Ferreira escribió:
“No se trataba de una multitud que, adolorida, acompañaba en lágrimas, acongojada, el cuerpo de su jefe, de su amigo. Se trataba de un pueblo que entró al Palacio victorioso, con Herrera en hombros y yo casi diría que entre lágrimas de aquella gente había alegría. Gritaban orgullosamente, rompiéndose la garganta: Herrera, Herrera, Herrera. Entraron en el Palacio señalando que Herrera no moría y que aquel momento era que, realmente empezaba a estar mas vivo que nunca en nuestro país”.
Las elecciones y el fraude electoral de 1971

Consciente de la importancia y el potencial de su liderazgo, Wilson funda el Movimiento Por la Patria, que resulta un movimiento aluvional, tanto de herreristas como blancos independientes.
En medio de un clima de violencia social, Ferreira se presentó a las elecciones presidenciales de 1971 por el movimiento Por la Patria y el Movimiento Nacional de Rocha, representado por el candidato a la Vicepresidencia, Carlos Julio Pereyra. El Partido Colorado fue declarado ganador por 12.802 votos. El Partido Nacional denunció ante la Corte Electoral gravísimas irregularidades; entre otras, que hubo más votos que votantes en 211 de los 2.744 circuitos de Montevideo, y que, luego de la votación, cuando las urnas debían ser llevadas al Cilindro Municipal para su protección, al menos un centenar de ellas llegaron con 70 días de retraso respecto de las otras, sin candado y abiertas, ya que, previo a ser depositadas en el Cilindro, habían sido llevadas a cuarteles del interior del país. Por estas y otras razones el Partido Nacional lanzó acusaciones de fraude. La Corte, controlada por el Partido Colorado, anunció una investigación, y eventualmente declaró que sólo en 49 circuitos hubo votos en exceso y que éstos eran solamente 121, lo cual no alteraba los resultados.

Golpe de Estado y exilio

El 27 de junio de 1973 el gobierno de Juan María Bordaberry disolvió las cámaras. En el Senado, reunido en sesión extraordinaria cinco minutos antes de la medianoche, se escucharon los últimos discursos con los cuales se cerrarían 31 años de democracia ininterrumpida. Ferreira dijo entonces:
Me perdonarán que yo, antes de retirarme de sala, arroje al rostro de los autores de este atentado el nombre de su más radical e irreconciliable enemigo, que será, no tengan la menor duda, el vengador de la República: ¡Viva el Partido Nacional!

En el año 1976, exiliado en Argentina, Ferreira salvó su vida cuando un escuadrón militar secuestró y asesinó en Buenos Aires al senador Zelmar Michelini y al diputado Héctor Gutiérrez Ruiz. Se refugió en la Embajada de Austria e inició un duro combate internacional contra el régimen militar durante el cual pronunció discursos ante las cortes españolas y el senado norteamericano que significaron el cambio radical de la imagen internacional del país; pasando de ser considerado “la Suiza de América” a ser catalogado como una más de las dictaduras tercermundistas de América Latina. Una presentación suya ante el Senado de los Estados Unidos en Washington DC logró que este suspendiera la asistencia militar a la dictadura uruguaya.
Retorno del exilio
El 16 de junio de 1984 Ferreira retornó de su exilio cruzando el Río de la Plata desde Buenos Aires en el Vapor de la Carrera Ciudad de Mar del Plata II.
En un dispositivo de guerra para impedir el contacto del líder con la multitud que lo esperaba, y ante insistentes rumores que presagiaban una revuelta civil, fue apresado por los militares y trasladado en helicóptero hasta el cuartel de Trinidad, donde permaneció encarcelado durante toda la campaña electoral que restableció la democracia, y excluido de participar en las elecciones, según se había acordado en el Pacto del Club Naval. Este acuerdo, celebrado por los militares, el Partido Colorado , el Frente Amplio y la Unión Cívica, sentó las reglas de juego para el retorno a la vida democrática, que incluían la proscripción de varios políticos cuyas candidaturas eran resistidas por los militares. Ferreira, principal enemigo del régimen en el exterior debido a su trayectoria, y por ello requerido por la justicia militar, no podía participar de ninguna manera, según han reconocido jerarcas militares de la época.
Con Wilson preso por la dictadura militar, el Partido Colorado gana las elecciones de 1984, luego del Pacto del Club Naval concertado el 3 de agosto de 1984 entre los dictadores militares, el izquierdista Frente Amplio y el Partido Colorado sin la intervención del Partido Nacional que se negó a participar de los acuerdos mientras su líder, Wilson Ferreira, estuviera preso en las cárceles de la dictadura.
Liberado el 30 de noviembre de 1984, una caravana multitudinaria lo condujo hasta Montevideo. Entrada la madrugada del 1 de diciembre, Wilson Ferreira llegó a la Explanada Municipal, donde el Partido Nacional había organizado un acto de bienvenida al que se sumaron simpatizantes de todas las esferas políticas. En una de las concentraciones políticas más recordadas de la historia uruguaya, Ferreira sorprendió por su postura tras las elecciones que acababa de ganar el Partido Colorado (primera presidencia de Julio María Sanguinetti), en la que no asumió un actitud de revancha y anunció su apoyo al gobierno democráticamente electo, acuñando el término “gobernabilidad” para resumir su postura.
El caudillo que nadie olvida, recibe hoy el homenaje de su pueblo y de los jóvenes de su partido