
Esos mercaderes de la infamia han salido rápidamente a entreverar la historia para atacar al hombre humilde que llegó a Roma para ayudar a encontrar a un nuevo Papa y sin pedirlo, los cardenales, le eligieron a él para ocupar el trono de San Pedro.
Ese hombre de bajo perfil que llegó al Vaticano en silencio, tratando de pasar desapercibido entre los 115 cardenales, que viajaba en autobús en su país, y a quien antes de ir a Roma, le regalaron un par de zapatos nuevos para que apareciera dignamente ante sus pares, ya que los suyos estaban desgastados.
Ese hombre que iba a predicar y llevar ayuda a los pobres de los barrios marginales de la Argentina es atacado de la forma más cruel que han encontrado los detractores; acusarle de haber estado relacionado con los infames dictadores militares de la Argentina.
Nada de eso es cierto y me vale, entre otras, la palabra de una de las grandes personalidades de la Argentina, el Premio Nobel de la Paz y defensor de los derechos humanos, Adolfo Pérez Esquivel, quien ha dicho en una entrevista concedida a la BBC de Londres que: “Hubo obispos que fueron cómplices de la dictadura argentina, pero Bergoglio no”, aseguró.
Pérez Esquivel puntualizó: “A Bergoglio se lo cuestiona porque se dice que no hizo lo necesario para sacar de la prisión a dos sacerdotes, siendo él el superior de la congregación de los Jesuitas. Pero yo sé personalmente que muchos obispos pedían a la junta militar la liberación de prisioneros y sacerdotes y no se les concedía”, recordó el Premio Nobel de la Paz.
Pérez Esquivel, un hombre que ha luchado en favor de los derechos humanos en todo el mundo, que tiene un enorme prestigio por defender esos derechos, que nunca se ha callado y que ha acusado públicamente a quienes los violan, así fueran autoridades, políticos, civiles o militares, sabe de lo habla cuando desvincula a Bergoglio de estas acciones.
En tanto, otros referentes de la lucha contra la dictadura y la defensa de los derechos humanos han negado la participación de Bergoglio en dichos asuntos. Alicia Oliveira, expulsada de su cargo de jueza durante la dictadura, perseguida en 1976 y nombrada «defensora del pueblo de la ciudad de Buenos Aires» en 1998, afirmó que Bergoglio les advirtió a los sacerdotes Jalics y Yorio del peligro que corrían y que ellos no le hicieron caso. El sacerdote Guillermo Marcó señaló: «A Alicia Oliveira, (Bergoglio) la salvó de ser desaparecida por la dictadura. Y cuando (Bergoglio) se entrevistó con Videla fue a pedirle por los curas». (Wikipedia)
Todos estos ataques al nuevo Papa tienen una razón detrás y es que los consecutivos gobiernos del matrimonio Kirchner, primero Néstor y luego Cristina, nunca perdonaron que Bergoglio les haya enfrentado y denunciado por sus políticas sociales y por decir públicamente, entre otras acusaciones, que “los más pobres, para los suficientes, no cuentan”, subrayando que “la deuda social, (en Argentina) es inmoral, injusta e ilegítima”.
Néstor Kirchner, fallecido en octubre de 2010, llegó a calificar a Bergoglio como el “verdadero representante de la oposición”.
Ante el deceso de Kirchner, el cardenal Bergoglio no dudó; ofició una misa en su nombre y expresó: “El pueblo tiene que claudicar de todo tipo de posición antagónica frente a la muerte de un hombre ungido por el pueblo para conducirlo y todo el país debe rezar por él”, pidió.
Se sabe que Bergoglio bregó por la liberación de sus compañeros de congregación- Orlando Yorio y Francisco Jalics, fueron secuestrados en mayo de 1976- pero los militares dictadores que usurparon el gobierno hacían oídos sordos ante cualquier pedido de clemencia.
Lo que los difamadores no aclaran, es que los dos curas detenidos no son “desaparecidos” y que fueron liberados cinco meses después de su detención. Orlando Yorio murió en el 2000 y Francisco Jalics vive hoy en Argentina.
Por su parte, el administrador apostólico de la Diócesis Merlo-Moreno, en Argentina, monseñor Jorge Casaretto, aseguró hoy que el actual Papa, Jorge Bergoglio, “intercedió por sacerdotes” ante los máximos responsables de la última dictadura militar.
“Bergoglio fue interpelado por la Justicia y quedó claro que él intercedió por dos sacerdotes (durante la última dictadura militar) puntualizó monseñor Jorge Casaretto.
También destacó la labor del ex arzobispo de Buenos Aires que permitió la multiplicación de los denominados “curas villeros” (sacerdotes que trabajan en barrios carenciados) en los últimos años.
Decir otra cosa sobre lo que en realidad hizo Mario Bergoglio, es faltar premeditadamente a la verdad.
El Vaticano defiende al Papa
Ciudad del Vaticano, 15 marzo 2013 (VIS).-Sigue la nota leída por el director de la Oficina de Prensa de la Santa Sede, Padre Federico Lombardi S.I., durante el briefing de hoy con los periodistas.
“La campaña contra Jorge Mario Bergoglio es bien conocida y se remonta ya a diversos años. La lleva a cabo una publicación que lanza, a veces. noticias calumniosas y difamatorias. El cariz anticlerical de esta campaña y de otras acusaciones en contra de Bergoglio es notorio y evidente.
La acusación se refiere a la época en que Bergoglio no era todavía obispo, sino Superior de los Jesuitas en Argentina, y a dos sacerdotes que fueron secuestrados y que él no habría protegido.
No ha habido nunca una acusación ni concreta, ni creíble, contra su persona. La Justicia argentina lo interrogó una vez en calidad de persona informada de los hechos, pero no le imputó nunca de nada.
Bergoglio ha negado siempre, de forma documentada, las acusaciones.
Hay numerosas declaraciones que demuestran todo lo que hizo Bergoglio para proteger a muchas personas en la época de la dictadura militar.
También es conocido el papel desempeñado por Bergoglio -una vez obispo- para promover la petición de perdón por parte de la Iglesia en Argentina, por no haber hecho bastante en la época de la dictadura.
Las acusaciones, que proceden de una lectura histórico-sociológica del período dictatorial llevada a cabo desde hace años por ambientes anticlericales para atacar a la Iglesia, deben rechazarse con firmeza”.
R.V.












