
El Jefe de la Delegación del Gobierno Nacional de Colombia para los diálogos de paz con las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia – Ejército del Pueblo o FARC, Humberto de la Calle Lombana, destacó los avances suscitados en la agenda del Acuerdo general para la terminación del conflicto que se realiza con los representantes de este grupo armado en el último encuentro que se desarrolló en La Habana, Cuba.
En este sentido la autoridad colombiana aseguró que las conversaciones de paz con las FARC avanzan de forma normal y expedita, no obstante reconoció que su deseo es que se obtenga un progreso más rápido en este sentido.
“Hemos finalizado hoy un nuevo ciclo de conversaciones y, tal como lo informamos en el comunicado conjunto, continuamos avanzando en la construcción de acuerdos dentro del primer punto de la Agenda, aunque todavía hay pendientes varios desacuerdos. Nos volveremos a reunir a partir del próximo 2 de abril con la esperanza de finalizar en breve lapso la discusión de este punto y pasar al siguiente”, expresó La Calle.
Ante esto dijo que dentro de las directrices para que estos acuerdos tengan éxito, es de suma importancia que se establezcan factores como la dejación de las armas por parte de las FARC, su incorporación a la vida democrática, además de impulsar unas transformaciones profundas en el campo, que es donde se ha desarrollado principalmente el conflicto.
“Hemos propuesto promover el acceso a la tierra de los campesinos que carecen de ella o la tienen de manera insuficiente, incentivar un mejor uso del suelo, cerrar la frontera agrícola en beneficio de las actuales y futuras generaciones y ejecutar programas de infraestructura, educación, salud y otros bienes públicos en el campo, a fin de lograr que el acceso a la tierra tenga carácter integral”, destacó La Calle.
Por otra parte acotó que los diálogos de paz sólo se realizan dentro del marco de la agenda del Acuerdo general para la terminación del conflicto que estipularon ambas partes, por lo que no se debatirá acerca de las propuestas suscitadas en otros contextos como la “Desmilitarización de las zonas rurales” o discutir la doctrina de las Fuerzas Militares, ni la creación de un impuesto para las empresas minero-energéticas, ni las regalías o la renegociación de la deuda externa, entre otras cosas que menciona las FARC fuera del primer acuerdo.









