Sacerdote chileno acusado de abusos sexuales no apelará sanción en su contra

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El sacerdote Cristián Precht
El sacerdote Cristián Precht
El sacerdote Cristián Precht anunció, a través de un comunicado, que no apelará a la resolución ni a la sanción aplicada por el Vaticano en el proceso canónico por abusos sexuales que se seguía en su contra.
La Congregación para la Doctrina de la Fe, el órgano colegiado del Vaticano cuya función es custodiar la correcta doctrina católica en la Iglesia, dictaminó que el sacerdote cometió “conductas abusivas” con mayores y menores de edad.
La resolución concluye que Precht no puede “administrar el sacramento de la confesión y la dirección espiritual a jóvenes y menores de edad; deberá pedir autorización para ausentarse del país; tendrá que fijar residencia de común acuerdo con la autoridad eclesiástica y no podrá ejercer públicamente su ministerio durante cinco años, entre otras sanciones.
El sacerdote sancionado dice que no apelará y “aceptará con obediencia las sanciones impuestas por mi Obispo”.
El P. Precht es un conocido sacerdote que defendió los derechos humanos durante la dictadura de Augusto Pinochet. Fue uno de los fundadores de la Vicaría de la Solidaridad, una institución creada para asistir a las víctimas del régimen. Fue también uno de los fundadores de la Vicaría de la Esperanza Joven en 1991, para alentar la pastoral juvenil.
El siguiente es el texto del comunicado del cura separado de sus funciones:
Ante la eventualidad de una apelación al proceso que me afecta, entrego este Comunicado de Prensa, agradeciendo a periodistas y comunicadores la bondad de publicarlo en su integridad
En las semanas transcurridas desde que se me notificó lo resuelto por la Congregación para la Doctrina de la Fe (CDF) he pedido al Señor sus dones de sabiduría y fortaleza, en la búsqueda de decisiones conformes con la verdad, la justicia y el bien supremo de la caridad.
Ha sido un tiempo de revisión profunda de mis acciones y omisiones, y sobre la forma en que otros pudieron percibirlas.
Nunca he intentado forzar la conciencia ni doblegar la voluntad de persona alguna, menor o mayor, mujer o varón.
El respeto incondicional a la dignidad de toda persona y el ejercicio de la autoridad como un servicio son patrimonio sustancial del Evangelio al que he consagrado mi vida.
Si algún gesto mío ha podido, más allá de mi intención, agraviar o escandalizar a un hermano, le pido perdón y asumo la responsabilidad de expiar por mi imprudencia.
Durante el proceso canónico que me afecta se han levantado críticas contra autoridades de la Iglesia. Sé que nuestros pastores sólo han buscado explorar la verdad y decidir conforme al bien de la Iglesia. Les manifiesto mi respeto, mi gratitud y mi dolor por esas críticas.
Me duele igualmente que, con ocasión de este proceso, haya hermanos sacerdotes que puedan sentirse, también ellos, cuestionados o desalentados en su trasparente servicio a la Iglesia y a la sociedad.
En la esperanza de poner término a estos cuestionamientos y tensiones, y manteniendo mi convicción de inocencia respecto de los delitos que se me atribuyen, he decidido no apelar ante la CDF y asumir con obediencia las sanciones impuestas por mi Obispo.
Abrigo la esperanza de seguir sirviendo como presbítero en los espacios y tiempos que la Iglesia me quiera conceder. Es la vocación de mi vida y quiero honrarla con purificada dedicación.
Agradezco a todos los que me han acompañado en este tiempo con su oración, consejo y solidaridad. En especial agradezco al Padre Raúl Hasbún por su competencia jurídica y su entrañable fraternidad.
Por intercesión de la Santísima Virgen María, pido al Señor nos conceda en esta Cuaresma la gracia de convertirnos a El con un corazón purificado.