
El vicepresidente de Bolivia, Álvaro García Linera, justificó las nacionalizaciones de empresas realizadas en el último tiempo por el Ejecutivo de este país en desmedro de capitales extranjeros asentados en la nación altiplánica, asegurando que las compañías expropiadas generan importantes ingresos para el Estado.
“Gracias a estas nacionalización tenemos dinero para carreteras, para municipios, para bonos. Nacionalizar es una bendición para los pueblos porque les permite el control y uso de sus riquezas”, justificó el vicepresidente.
Ante esto García Linera argumentó que la política de nacionalización, ejecutada desde 2006, trajo grandes ingresos para Bolivia, contrarrestando lo publicado por la Fundación Milenio, donde se afirma que esa política de Estado endeudó al país con más de 1.147 millones de dólares por indemnizaciones.
“Entonces información que daba especulativamente Milenio está equivocada, se le puede pasar la lista del dinero que se ha indemnizado por las nacionalizaciones, pero está claro que no llega a los mil millones de dólares”, expresó el representante de Gobierno.
En este sentido se detalló que el Gobierno boliviano a expropiado una veintena de empresas de distintos rubros, filiales de capitales extranjeros, entre ellas, petroleras, mineras, cementeras y eléctricas, desde el año 2006, precisando que las indemnizaciones por esta situación no sobrepasan los 1.000 millones.
De la misma forma aseguró que donde más se incurrió en gastos por concepto de indemnización, fue en la nacionalización de la Empresa Nacional de Telecomunicaciones (Entel) y la de Transredes, ambas sumaron un resarcimiento de al menos 300 millones de dólares, todas las demás demandaron indemnizaciones “pequeñitas”.
“Se ha indemnizado a Entel con cerca de 100 millones de dólares, a Transredes con poco más de 200 millones de dólares, son las dos indemnizaciones fuertes, después son pequeñitas”, afirmó.









