
Los jerarcas, con el presidente al frente, están formados en la escuela del secreto, de moverse compartimentando información, que uno no sepa lo que hace el otro. Para sus tiempos de guerrilla seguramente sería esa la forma, pero en tiempos de democracia y legalidad la norma es la transparencia de la información y el acceso a la cosa pública, que es de todos.
No se puede afirmar que haya corrupción, por ahora es todo una enorme opereta comercial. Que es turbia y sospechosa sí se puede decir. El “caballero de la derecha”, de impecable traje y gomina, tiene la particularidad de tener como los espías doble identidad. Para unos negocios usa una y para otros, otra. La investigación de radio El Espectador lo atraviesa con rayos X. ¿Por qué usar una identidad diferente a la que usaba cuando era empleado de López Mena en España? ¿Cómo Mujica sabía que Buquebús y la fantasma Cosmos se conocían? ¿Cómo es posible que una línea de aviación nuevita con un mínimo capital y desconocida compre siete aeronaves por 137 millones de dólares con aval del BROU?
En este negocio hay varios que sabían y que escondieron, el primero Mujica. Y lo escondió a la gente. ¿Por qué?
Si un gobierno de otro partido organiza una subasta donde gana un comprador que usa dos nombres, que además fue empleado de una empresa con la que horas después y sin que nadie conociera su vinculación empieza a hacer negocios y todo ello con la participación del ministro de Economía, Uruguay se incendia. Si el FA fuera la oposición ninguno de los involucrados podría salir a la calle. ¿Es corrupción?, por ahora no. Se escondió información y se ocultó, sí. En el remate para fantasmas se presentó un comprador sin nombre y sin plata, que en verdad trabajó (¿trabaja?) para un tercero que días antes espantó a otros que pudieran presentarse tirando un manto de sospecha cuando dijo que un narcotraficante se podría presentar y afirmó que los aviones eran caros, despejando el camino de una compra de la que al final se beneficia el propio detractor. Vale preguntarse, ¿la subasta es válida? ¿Es legítima?
En una semana el Poder Ejecutivo utilizó dos veces la cadena oficial de televisión. En horario central, largo rato todos los uruguayos escuchamos producidas homilías de la ministra de Turismo y de su colega de Vivienda, en este último caso hablando de las viviendas que nunca hicieron. Horas después de la manchada subasta de aviones el ministro Pintado, nunca mejor nombre para el cargo, citó a conferencia de prensa sin permitir preguntas. Sin embargo sobre la turbiedad de este negocio escandaloso el gobierno no da la cara, se esconde, vivimos de rumores. El pueblo quiere saber. Hay un manejo deshonesto de la información, por lo menos de la información.
Lorenzo fue invitado a un almuerzo con empresarios horas después que uno de ellos levantó la mano en la subasta de la cual aún no se vio un solo peso. El ministro se enojó por la presencia del fotógrafo. Había una cara sonriente frente a él: la del que pagó el almuerzo. Fue a mediodía, si hubiera sido de noche se podría decir que fue la gran cena de López.
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