
¿Así que golpe de Estado parlamentario? ¿Y por qué Mujica no dijo lo mismo cuando la bancada del FA con sus mayorías absolutas en el parlamento se llevó por delante y derogó la ley de Caducidad que había sido ratificada por la gente en dos plebiscitos? Sin embargo, aquí Mujica se lavó las manos y argumentó que era “un tema del Parlamento”. Bueno le guste a él o no, los temas del Paraguay los resolvió el Parlamento electo por su pueblo.
Muchos en el intento de buscar explicación para tanto dislate afirman que los problemas que se genera el gobierno son jugadas de distracción. No se puede descartar, claro, pero para ser tan efectivos se requiere ser muy prolijos y profesionales y ninguna de las dos características las tienen ni el presidente ni su elenco.
Sencillamente estamos en la antesala del desbarranque de un gobierno que nadó sin flotador porque la economía reía generosa y fuimos, por suerte, beneficiados por factores externos. Los chistes, aunque sean malos, causan sonrisa cuando el bolsillo no tiene preocupaciones. El te digo una cosa y la otra y las chapucerías presidenciales se soportaron porque la popularidad del presidente se basó en la economía y no en su gestión. Ahora empezó el tobogán. La improvisación demostrada con las medidas de seguridad es la primera prueba de esta nueva etapa. Estas propuestas tienen varias particularidades, pero una insólita: primero las hicieron públicas y después se empezaron a reunir para ver con cuál estaban de acuerdo. Nunca visto.
Los tiempos que se avecinan son complejos pero además el velo se corrió y de aquel presidente bonachón y dialogante que se quiso “vender” quedó a la vista ahora el verdadero Mujica, el de siempre: intolerante y agresivo con los demás. Su hora ya fue y no la aprovechó, tenía todo como nadie tuvo. La historia reconocerá su austeridad, sobre todo de ideas y obras. (El País Digital)
Javier García, diputado del Partido Nacional de Uruguay












