El nuevo régimen de impuestos aprobado en España que del 8% aumenta al 21% el IVA a las entradas a los espectáculos culturales, crea un estado de incertidumbre que, sumado a la crisis que ya de por si redujo la asistencia de espectadores a las salas de cine y de teatro, presenta un futuro nada alentador para el colectivo de los trabajadores de la cultura.
Las trabajadores del cine y del teatro entienden que este nuevo aumento del IVA, llevará a los artistas, técnicos, directores y todo el personal que desarrolla su actividad en estos medios, a la pérdida de sus trabajos.
Con este incremento del IVA, España se coloca en el primer lugar entre los países europeos que más gravan los espectáculos culturales.
Las movilizaciones y las marchas de protesta ya se han iniciado y se irán incrementando tratando de detener algo que ya parece no tendrá vuelta atrás.
El sector de la música es otro de los más perjudicados, ya que a las enormes pérdidas por la piratería, se le suma ahora el aumento del IVA al 21%.
Los shows artísticos en vivo, principal fuente de recaudación de cantantes y músicos, también verán gravados sus espectáculos con máximo del IVA.
Las asociaciones de profesionales del arte contemporáneo (artistas plásticos y galeristas, entre otros trabajadores) enviaron una carta al ministro de Hacienda de España, Cristóbal Montoro, para pedirle que no apliquen el IVA a la cultura. En la misiva expresan algo alarmante: “De aplicarse la subida del IVA anunciada, un artista tendrá que facturar con un IVA del 21% (ahora es del 8%). Esto supone literalmente la desaparición del IVA reducido. La consecuencia inmediata para las galerías de arte españolas es la imposibilidad de competir con cualquier país de la Comunidad Europea. Todos ellos, sin excepción, tienen derecho a aplicar este impuesto reducido. Nosotros hasta ahora también lo podíamos aplicar y es aproximadamente un 13% de manera que la subida de septiembre será del 8%. Siempre será mucho más ventajoso comprar en cualquier otro país lo que abocará a la mayoría de las galerías al cierre o al traslado a otro país de nuestro entorno cercano”.
Agrega la carta que: “También hay que tener en cuenta que la mayoría de los museos públicos españoles, que tienen ya presupuestos que solo les permiten mantener la actividad mínima, verán cómo esta subida del IVA limita aún más sus posibilidades de ampliar y mantener sus colecciones y de aprovechar las oportunidades que surgen en el mercado del arte, como también reducir la actividad de producción, encargo y promoción de obra de los artistas. El efecto sobre el coleccionismo privado, que sustenta en buena parte la red de galerías de arte -con un papel decisorio en la difusión del arte actual y en la subsistencia económica de muchos artistas- será aún más nocivo. A ello se añade el daño a las empresas de gestión y proveedores varios (diseño, montaje, ediciones …) de las infraestructuras culturales”.












