
La acción de gobierno del FAC en estos meses ha estado sometida a los equilibrios (más bien desequilibrios) resultantes de la composición parlamentaria arrojada por aquellos comicios: FAC 16; PSOE 15; PP 10; IU 4.
Al sur, en Andalucía, el PSOE plantea una resistencia a la derrota aderezada a movilizar su electorado para contener la victoria por mayoría absoluta del PP de Javier Arenas.
Según los cálculos del PSOE, si lograra atraer a 125.000 de los 700.000 que perdió en las generales del pasado 20 de noviembre el PP de Javier Arenas se quedaría sin mayoría absoluta. No ganarían las elecciones, pero podrían llegar a un acuerdo con IU. Los socialistas han gobernado siempre durante el actual período democrático. Después de la victoria electoral del PP en las últimas Elecciones Generales la pérdida del feudo andaluz significaría la certificación definitiva del fracaso socialista. Por eso adquieren especial relieve lo que voten los asturianos, habida cuenta que si los socialistas son el partido más votos esto sería susceptible de venderse, a pesar de la pírrica victoria, como una luz. Por otra parte, si el electorado castiga la falta de acuerdo entre PP y FAC en la pasada legislatura de forma significativa existirían posibilidades de que se verificarse la hipótesis de un gobierno (u otro tipo)
En ambos casos la clave inicial de los procesos la marcó el Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS) de España, que es un organismo dependiente de la Administración. En la Bética el CIS deja abierta la posibilidad apuntada de una alianza entre PSOE e IU. El PSOE, con el 37,7% de los votos lograría ente 44 y 46 escaños (de 10 a 12 menos que hace cuatro años). IU subiría 3 ó 4, alcanzando en estas autonómicas 9 ó 10 diputados, con el 9,25 de intención. Pero lo cierto es que el favorito para remachar una victoria con mayoría absoluta añadida es el PP.
Por lo que concierne a la tierra astur más de lo mismo, no avanza un resultado y presenta, como en Andalucía, la doble posibilidad obvia: FAC/PP de un lado y PSOE/IU como otra posibilidad de asociación. El PSOE baja un banco (28,2% de los votos y 14 diputados autonómicos). Por su parte el PP, con el 24,0% en intención de voto, concretaría entre 11 ó 12, dos más que en 2011.
Lo más llamativo es que supuestamente el partido de Cascos se convertiría en la tercera fuerza política del Principado, con el 22,7% de los votos y 10-11 bancas. La formación de Rosa Díez, según la misma fuente, entraría en la Junta General del Principado con dos asientos. La IU de Asturias pasaría de 4 a 7 sillones.
No me convencen estos estudios pre-electorales del CIS y menos en Asturias. Tanto por los antecedentes como por la realidad social que en este cuarto de hora va por otros derroteros. Más bien la intención, malicio, radica en movilizar, y esperanzar, al desmoralizado votante del PSOE, aunque el efecto podría ser el contrario. No es recomendable ejercer de aprendiz de brujo en operaciones de ingeniería sobre la sociedad, porque bien se puede dar que el tiro salga por la culata. Y es que a las encuestas, algunas veces, las carga el diablo.
RAE (Consultor de Iberoamericana Central de Noticias)









