Doce jefes de Gobierno europeos han enviado una carta conjunta a los presidentes de la Comisión Europea y del Consejo Europeo para pedir que en la cumbre de los días 1 y 2 de marzo se profundice en las políticas de fomento del crecimiento.
Bajo el título “Plan para el crecimiento en Europa”, los líderes de doce países europeos se han dirigido a Herman Van Rompuy, presidente del Consejo Europeo, y a José Manuel Barroso, presidente de la Comisión Europea, con ocho propuestas dirigidas a modernizar la economía europea, crear mayor competitividad y corregir desequilibrios macroeconómicos.
“Tenemos -dice la carta- que devolver la confianza a los ciudadanos, empresas y mercados financieros en la capacidad de Europa para crecer de forma fuerte y sostenible en el futuro y para mantener su cuota de prosperidad global”.
También la carta señala:”Pero también debemos ir más lejos. Necesitamos dar impulso político a la profundización de la integración económica con Estados Unidos, examinando todas las opciones incluida la de un acuerdo de libre comercio; intentar profundizar las relaciones comerciales y de inversión con Rusia, después de su ingreso en la OMC; y lanzar una consideración estratégica de nuestras relaciones comerciales y de inversión con China, con vistas a reforzar nuestros lazos económicos y fortalecer nuestros compromisos con el comercio basado en las normas. Reconociendo los beneficios que implican los mercados abiertos, deberíamos proseguir nuestros esfuerzos para reforzar el sistema multilateral, incluso a través de la Agenda de Desarrollo de Doha; buscar acuerdos multilaterales y plurilaterales en áreas y sectores prioritarios; y resistirnos al proteccionismo y aspirar a un mayor acceso al mercado para nuestras empresas en terceros países. Por encima de todo, debemos rechazar la tentación de caer en un proteccionismo engañoso en nuestras relaciones comerciales.
En otra parte de la misiva se expresa en el numeral séptimo: “tenemos que actuar a nivel nacional y, respetando las competencias nacionales, a nivel colectivo, para promover mercados laborales que funcionen bien y que proporcionen oportunidades de empleo y, sobre todo impulsar niveles más altos de participación en el mercado de trabajo entre los jóvenes, mujeres y trabajadores de más edad. Se debería prestar especial atención a grupos vulnerables que llevan mucho tiempo ausentes del mercado de trabajo. Deberíamos fomentar la movilidad laboral para crear un mercado laboral europeo más integrado y abierto, por ejemplo adelantando la adquisición y conservación de derechos suplementarios de pensiones para los trabajadores emigrantes, respetando al mismo tiempo el papel de los interlocutores sociales. Deberíamos también tomar nuevas medidas para reducir el número de profesiones reguladas en Europa mediante la introducción de un nuevo test de proporcionalidad fijado en la legislación. En este contexto, pedimos a la Comisión que convoque sin demora un nuevo foro para la evaluación mutua de prácticas nacionales, que contribuya a identificar y eliminar barreras reguladoras injustificadas; que examine alternativas a la regulación que garanticen altos niveles profesionales, y que evalúe el margen para un mayor alineamiento de normas que faciliten el reconocimiento mutuo de cualificaciones profesionales.
Finalmente, debemos tomar medidas para construir un sector de servicios financieros dinámico y competitivo, que cree empleo y proporcione un respaldo vital a ciudadanos y empresas. Se deberían reducir las garantías implícitas de rescatar siempre a los bancos, que distorsionan el mercado único. Los bancos y no los contribuyentes deberían soportar los costes de los riesgos que asumen. Al mismo tiempo que perseguimos un campo de juego globalmente equilibrado, deberíamos comprometernos irrevocablemente con normas internacionalmente vinculantes sobre capital, liquidez y apalancamiento sin dilución, garantizando que la legislación de la UE adopte las normas de Basilea 3 para garantizar estabilidad financiera y satisfacer las necesidades de financiación de nuestras economías. Se debería exigir a los bancos que mantengan niveles y formas adecuados de capital según los criterios internacionales, sin discriminación entre capital público y privado. También deberíamos exigir una implementación rigurosa de los principios del G20 sobre remuneración del sector bancario de acuerdo con la legislación existente de la UE.
Los jefes de Gobierno que han firmado esta carta conjunta son: David Cameron, primer ministro del Reino Unido; Mark Rutte, primer ministro de los Países Bajos; Mario Monti, primer ministro de Italia; Andrus Ansip, primer ministro de Estonia; Valdis Dombrovskis, primer ministro de Letonia; Jyrki Katainen, primer ministro de Finlandia; Enda Kenny, Taoiseach, República de Irlanda; Petr Necas, primer ministro de la República checa; Iveta Radicová, primera ministra de Eslovaquia; Mariano Rajoy, primer ministro de España; Frederik Reinfeldt, primer ministro de Suecia; y Donald Tusk, primer ministro de Polonia.









